Si la luna nos contemplara, indudablemente sentiría la vibrante melodía de nuestra canción. En esta nueva obra maestra de Dulcinea, somos testigos del emocionante desenlace de la serie Luna. Sin lugar a dudas, este viaje onírico te dejará sin aliento.
Violeta, nuestra protagonista, ha soñado intensamente con un enigmático chico durante meses, pero nunca ha cruzado su camino en la vida real. No obstante, cuando se encuentran de forma fugaz en el aeropuerto, Violeta solo alcanza a recordar el destino: Chicago. Este simple detalle enciende la llama de la aventura en el corazón de Violeta, quien no duda en emprender el viaje de su vida.
En busca del amor verdadero, Violeta se adentrará en ciudades desconocidas, sumergiéndose en la atmósfera brumosa de los míticos clubes de blues y jazz de Chicago. Guiada tanto por su intuición como por las enigmáticas pistas que su madre le revelará a través de las cartas del tarot, Violeta se sumergirá en situaciones sobrenaturales en medio de una ciudad nocturna y repleta de música. Enamorada de un chico a quien nunca ha tocado, Violeta experimentará un romance inolvidable en un escenario que desafía las fronteras de lo tangible.
La pluma de Dulcinea nos sumerge en una narrativa magistral, donde lo imposible se vuelve posible y los sentimientos se despliegan con una belleza arrebatadora. No podemos evitar dejarnos seducir por la dulce cadencia de las palabras y la sutileza de los giros argumentales.
La voz de Raquel Moreno, nuestra talentosa narradora, nos cautiva desde el primer momento, guiándonos a través de las páginas de esta obra maestra. Con una duración de 2 horas y 39 minutos, cada segundo invertido en escuchar este audiolibro es un auténtico deleite. Por ello, no es sorprendente que La Biblioteca Fantasma otorgue a esta obra una puntuación de 4.1 sobre 5.
No podemos más que recomendar encarecidamente esta joya literaria a todos aquellos soñadores y amantes de la música y la magia. Solo ten cuidado, pues después de escuchar este audiolibro, tus sueños y realidad se entrelazarán de manera inextricable, tal como lo harían las notas de nuestra canción.




























