J. Jesús Esquivel, autor de La D.E.A. en México, ha logrado desvelar los entresijos del narcotráfico en Estados Unidos sumergiéndose en la escucha de innumerables expedientes judiciales, además de entrevistar a informantes clave.
Desde San Francisco hasta Nueva York y desde la frontera hasta Chicago, Los narcos gringos describe con meticuloso detalle las ingeniosas artimañas que utilizan los traficantes de drogas para llevar sus productos al interior de los Estados Unidos y lavar el fruto de su ilícito trabajo, que luego llega a los cárteles mexicanos, el verdadero poder de la ecuación.
A lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, una de las más extensas y complejas del mundo, tiene lugar uno de los comercios más perjudiciales, aunque con implicaciones desiguales para ambos países: mientras que de un lado se derrama la sangre y la violencia, en el otro imperan la logística, los prejuicios raciales y la insaciable avidez de los consumidores; todo ello envuelto en un velo de corrupción.
Relatos y retratos fuera de lo común, algunos dignos de llegar a la pantalla grande, como el inolvidable Don Henry Ford Jr., desfilan por este audiolibro para cuestionar mitos como la despenalización y el perdón presidencial a los delincuentes, presentando en su lugar un panorama demolador sobre la adicción y el alcance de los intereses que buscan satisfacerla.
Los narcos gringos no visten camisas de seda italiana ni botas de piel de animales exóticos, tampoco llevan gruesas cadenas de oro ni relojes costosos con incrustaciones de diamantes. El prototipo del narco gringo es una persona común y corriente que viste pantalones de mezclilla y camisetas, que no lleva anillos y no conduce autos lujosos.




























