Nelken, Margarita. Las torres del Kremlin. México: Industrial y Distribuidora, 1943. 340 p.

Margarita Nelken, la virgen loca del comunismo, como la llamara Juan Pujol y según cuenta Carlos García-Alix, se me apareció por vez primera en las páginas del libro Madrid-Moscú. García-Alix se basa en una fotografía de ella en 1936 para pintar un cuadro inquietante. El pintor la describe así: “Llevaba el gastado chaquetón gris de la Guardia de Asalto ceñido con un grueso cinturón del que colgaba en su funda una enorme pistola […] Su gesto era altivo y su pelo, antes cuidadosamente recogido, se presentaba ahora un tanto desgreñado; pronunciadas ojeras enmarcaban sus ojos y delataban sus noches de furia y cacería. Había algo de chulesco y provocador en su actitud dominante; además en la fotografía aparecía sin sus características gafas, con la mirada fija y atenta al objetivo de la cámara, consciente del papel que estaba representando.”

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Volvió la Nelken a aparecérseme en las páginas de Hombres made in Moscú, del hosco y aguerrido Enrique Castro Delgado. El Marqués de Cubaslibres contó que Castro, al entrar por error en una habitación de su hotel en Moscú se encontró a Margarita Nelken con un hombre de su cuadrilla, no sé cuál de los dos con un látigo en la mano fustigando al otro. No he encontrado la anécdota en los dos libros que tengo de Castro Delgado, así que es posible que aparezca en La vida secreta de la Komintern, que todavía no ha pasado a formar parte de la Biblioteca Fantasma. O quizás se confundiera nuestro aristócrata y quien narrara el caso fuera García Oliver en su libro El eco de los pasos, que estoy buscando denodadamente. Ya veremos. Yo no me muero sin leer ese pasaje.

Margarita Nelken nace en Madrid –otras fuentes dicen que en Málaga- en 1894, procedente de una familia judía de Alemania. Viaja a París, donde toma clases de pintura. Llega a exponer en 1916 en Barcelona y en Bilbao. Posteriormente se dedica a la crítica de arte en diversas revistas europeas y comienza a publicar sus primeros libros de arte y feminismo y novelas cortas. En 1931 obtiene en las primeras elecciones de la República un escaño como diputada socialista por Badajoz. Participa activamente en la revolución de 1934. Su fracaso la lleva al exilio, primero a París y luego a Moscú, donde permanece un año. En 1937, en plena guerra civil, ingresa en el Partido Comunista. Parece ser su papel durante la guerra fue especialmente oscuro. Paseos y asesinatos, lo que no obsta para que hoy en día una biblioteca pública madrileña lleve su nombre. Después de la guerra se exilia a París. Posteriormente pasa a México y tras la muerte en el frente ruso de su hijo, soldado del ejército rojo, se enfrenta al Partido y es expulsada en 1942. En ese mismo año publica este libro, Las torres del Kremlin. Según García-Alix se trata de “un auténtico y aterrador canto estalinista que de alguna manera avala la tesis defendida por Gorkin de situar a Margarita Nelken muy cerca de los servicios soviéticos de seguridad”. Margarita Nelken muere en México en 1968.

Mi ejemplar de Las torres del Kremlin, comprado en una librería de Viena, está dedicado por Margarita Nelken al escritor alemán Leo Katz y a su mujer Bronia. Leo Katz, nacido en lo que hoy es Rumanía en 1892, escribió en alemán y yiddish. Vivió en Nueva York y París, donde colaboró en numerosos diarios. Se afilió al Partido Comunista y participó en la guerra civil española, enredado de alguna manera en el tráfico de armas. Terminó exiliado en México y volvió a la Viena de su infancia, donde murió en 1954.

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– Por fin, Margarita Nelken, ¿de dónde es?
– ¿También a usted le preocupa el misterio de la nacionalidad de esa señora? –exclamé, riéndome-. Pues no hay por qué. Nacer, aunque de padres alemanes, nació en España. Cuando tuvo la veleidad de casarse, se casó con un español, pasando a ser alemana por aquello de que la mujer sigue la nacionalidad del marido. No se impaciente. Él, casado con otra, se había hecho alemán para poder divorciarse. Pero Margarita, desde entonces, es más española que nadie. Española por la Gracia de Dios y la Constitución. La Gracia de Dios, que la hizo nacer en Málaga, y las Cortes Constituyentes, que, ante el lío de su nacionalidad, gritaron un día: “¿No somos soberanas? ¿No tenemos poder para todo? Pues a Margarita Nelken, casada con un alemán o con un chino, la declaramos española, y se acabó”. ¿Por qué me ha preguntado usted eso?

Francisco Camba. Madridgrado.

[Nota de 2013: Como se comenta en entradas posteriores, la imagen que aquí aparece de Margarita Nelken corresponde de verdad a Mika Etchebéhère, también Micaela Feldmann]