Internet está lleno de breves joyas literarias, entendido el adjetivo en su sentido más amplio. Comentarios brillantes en blogs, noticias y páginas varias, se ocultan entre sacos y volquetes de charlatanería y lugares comunes expresados con la mayor de las simplezas. Habremos de lamentar su olvido, como papeles volanderos que son. Prendo mi admiración a dos personas excepcionales, autoras ambas de este tipo de literatura de cordel del nuevo siglo: Juan José R. Calaza, de quien tendré tiempo de hablar aquí, y el Marqués de Cubaslibres, impulsor de esta bitácora. Éste cinceló el otro día una de sus destacadas piezas breves en internet. Su título, Telúrica saña; su espíritu, impetuoso y homérico, tal como el borrachín de El hombre tranquilo motejaba el de John Wayne. Las mujeres, la ópera, los toros, la ciencia, el ser humano, el arte y la literatura conforman la obra del Marqués. Didáctica y contundente gracias a su brevedad y a la inteligencia con que se construye, nunca está exenta de humor. Esta última me llamó especialmente la atención por varias razones. En parte, porque remitía a una zona especialmente querida por mí, como es la ribera riojana y sus lindes navarras. También porque me recordó a Baroja y sus mordaces comentarios sobre los ribereños y su acento atroz, que siempre me hicieron tanta gracia. Y muy especialmente porque parecía espigada su enseñanza de uno de los capítulos de un librito que da lustre a mi biblioteca. Su autor, Constancio Bernaldo de Quirós, ya ha asomado anteriormente por aquí. La guerra civil truncó su carrera profesional en España. Emigró a la República Dominicana, Cuba y México, donde murió en 1959. El título es Figuras delincuentes, y es una obra miscelánea sobre asuntos de criminalística y antropología relacionados con España. El capítulo es “Reliquia ibera: raza y crimen en España”. Compárenlos y disfruten.

Telúrica saña, por el Marqués de Cubaslibres