¿Qué queremos leer sobre la guerra?

27/08/2013

Desde hace varios meses mantengo correspondencia con la Camarada Olga acerca de la Rusia soviética y de los españoles que la vivieron. A veces, entre las costuras de una historia, una traducción o un dato, surge algo de su vida. Por eso sé que es joven y que vive lejos. El otro día me sorprendió (nada nuevo: suele hacerlo y siempre para bien) con una pregunta que le vino a la mente tras leer la reseña sobre Ayer no más, de Andrés Trapiello. Es una pregunta inteligente, que espanta de un manotazo las moscas de la queja y la fantasía.

¿Qué quisiéramos que se escribiera, qué nos gustaría que se escribiera, sobre la Guerra Civil? ¿Qué esperamos que se escriba? ¿Por qué seguimos leyendo y leyendo para al final sentir una frustración, una decepción porque no se alcanza a algo incógnito que estamos esperando? Pienso que el hecho de que cada día aparezcan más libros es una buena señal, pero tal vez deberíamos de proponer pistas. Ya no quedan testigos y protagonistas de aquellos tiempos y los que quedan, probablemente ya no recuerdan nada.

Yo voy a entrar al trapo. Camarada Olga: pienso primero en lo que no me gustaría que se escribiera sobre la guerra civil. En primer lugar, preferiría que no fuera una novela. Sabemos demasiado sobre la realidad de la guerra para que podamos inventar nada. Y fue todo tan extremo que dudo que haya nada que pueda trascenderse. Me gustó la perspectiva de Trapiello: llegar a ella desde el ahora. No obstante, si estuviera en mi mano escribir esa novela, trataría de que el lector fuera incapaz de adivinar a qué bando pertenecen los protagonistas, mostrando de forma limpia tanto la barbarie como la abnegación, como si sus páginas fueran el esqueleto limpio de un cadáver comido por los buitres y por el sol.

Respecto a los libros de no ficción, quisiera que no estuvieran podridos por la ideología. Lamentablemente en España eso es hoy imposible. Sólo hay que echar un vistazo a lo que se ha publicado en plena orgía de la así llamada “memoria histórica”. De lo que he leído hasta ahora sobre la guerra lo mejor han sido las memorias de algunos de sus protagonistas. A mí me bastaría con leerlas de nuevo en ediciones anotadas, con una introducción bien escrita, para corregir los errores y para dejar claro dónde están los hechos y dónde las opiniones.

Me gustaría leer algo como “El honor de las injurias”, con ese puzzle gráfico que profundiza el texto, o como “En nombre de Franco”, con esos tres planos de escritura. Algo honesto y bien escrito.

Creo que no es pedir mucho.

Sería de agradecer que los “lectores fantasma” del blog tuvieran a bien participar. Es su turno, amigos.

8 comentarios

  • Perroantonio 27/08/2013en14:03

    Veo difícil que sus sueños se cumplan. La Guerra Civil fue profundamente ideológica y los herederos guerracivilistas siguen combatiendo en ella. Pero coincido, fuera novelas.

  • Holmesss 27/08/2013en16:00

    “trataría de que el lector fuera incapaz de adivinar a qué bando ….”
    y no lo conseguiría: la mirada del lector les colocará en un bando u otro, pero el intento es sugerente.

    Yo trataría de que el lector descubra hasta qué punto sus propias posiciones, tan racionalmente argumentadas, son fruto y tienen sus raíces en su propia historia familiar, son incluso genéticas. Este descubrimiento es humillante pero también aporta comprensión del oponente, de la que andamos más bien cortos.

  • Bremaneur 28/08/2013en22:00

    Gracias por los comentarios, Perroantonio y Holmesss. Evidentemente, los lectores de esos supuestos “libros idóneos” estarían ideologizados. En su día se quejaba Julio Caro Baroja del excesivo número de mulas que había en España para arar el campo. Las sigue habiendo, pero ahora leen.

    Quiero un libro honesto. Ya sé que la sociedad que va a leerlo no lo es.

  • procurofijarme 31/08/2013en13:47

    Bremaneur, creo que usted se refiere a la microhistoria y su relación necesaria y muy difícil con la literatura. Yo también soy una fantasma (y lectora suya):
    http://fijarme.blogspot.com.es/2013/03/people-are-plot.html

  • Nacho Díaz-Delgado 03/09/2013en8:28

    Comparto plenamente tus inquietudes. Cuando cae en mis manos algo sobre la guerra, también espero encontrar ese detalle, ese pálpito de vida que haga más inteligible el desastre. A veces me temo que solo nos quede el recurso a la literatura para hacernos una idea aproximada de la realidad. Efectivamente, apenas hay testigos fehacientes que nos puedan proporcionar testimonios. Un saludo y enhorabuena por el blog

  • Nacho Díaz-Delgado 03/09/2013en9:43

    Anoté mal la dirección del blog. Perdón

  • Alfaraz 25/09/2013en4:56

    Siento llegar tarde.

    Dando por descontado que la imparcialidad no es posible, me interesan los testimonios en primera mano en los que no se hace bandera de la mentira ni la autojustificación. Y hasta los testimonios que ahora se tienen por más honestos hay que cruzarlos con sus contemporáneos. Estoy pensando -por ejemplo- en lo que dejó escrito Azaña del Chaves Nogales de antes de la guerra.

  • Blas 12/09/2014en17:46

    Yo citaría tres: A sangre y fuego, de Chaves Nogales. Un adolescente en la retaguardia, de Placido Gil y Madrid de Corte a checa, de Foxa.

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