Pónganse cómodos. La entrada la componen cinco vídeos de unos diez minutos de duración cada uno. Se trata de un documento creado hace veinticinco años. Su protagonista: Valentín González, “El Campesino”.

Estos días de atrás terminé la lectura de Vida y muerte en la URSS, la cuarta edición de la editorial Bell (Buenos Aires, 1951). Se trata de uno de los libros autobiográficos de este renegado recalcitrante y empeñado. Sobre las biografías de Valentín González ya nos había alertado Carlos García-Alix en Madrid-Moscú, al avisarnos de que muchos las suponían escritas por Julián Gorkin, con todo lo que ello conlleva de posibilidades de exageración y propaganda. De hecho, hasta El país dio la noticia de que detrás de estas memorias andaba la Cía (28/12/1977). La verdad es que, por lo que decía el periódico, los servicios estadounidenses tenían algún tipo de relación con la editorial que había publicado la traducción del libro al inglés. Lo cierto es que se tradujo a varios idiomas más, incluidos el alemán y el francés. Sobre estas traducciones también hay sospechas de interferencia de servicios secretos, pero hasta el momento no se ha demostrado nada.

Vida y muerte en la URSS es un libro apasionante, y basta que sólo la mitad sea cierta, como dice Jiménez Losantos en un artículo del que luego daré parte, para que el Campesino se convierta en una de las figuras más representativas de esta Biblioteca. Pocos como él pueden encarnar de forma más fehaciente las contradicciones del alma humana, resueltas todas ellas si el hombre se atiene sólo a un fin: sobrevivir.

Les copio la introducción somera y preventiva del personaje que hace García-Alix:

Valentín González (“El Campesino”) [Malcocinado], 1909-Madrid, 198[3]

Uno de los jefes de orientación comunista más importantes de la guerra civil española. Nacido en Extremadura se incorporó a la lucha social muy joven desde posiciones anarquistas, sufriendo sus primeras detenciones y procesos. Su verdadera profesión era la de contratista de obras. Con el inicio de la guerra civil ingresó en el 5º Regimiento ganando fama rápidamente de hombre duro y resuelto. Parece ser que en Madrid formó parte de los grupos especiales del PCE que luchaban en la retaguardia contra la quinta columna. Sus primeros combates tuvieron lugar en la sierra de Madrid donde se destacó por su valor, ganando un prestigio innegable entre los milicianos, que en el curso de la guerra le convertiría en una leyenda. Ramón Salas dice de él en su Historia del Ejército Popular (Ed. Nacional, 1973): “Fabuloso guerrillero, de innegable audacia y dotes de mando, tenía un gran sentido teatral y era fanfarrón, ampuloso y embustero hasta lo inconcebible (…) Su aspecto y su temperamento están claramente enraizados en toda una tradición española en la que brillan conquistadores, guerrilleros y aventureros que hicieron mucha parte, y no siempre mala, en la historia de España”.

Protegido del PCE, que encontró en él una fabulosa arma propagandística, fue ganando ascenso tras ascenso hasta adquirir el grado de teniente coronel de milicias participando en las batallas del Jarama, Guadalajara, Brunete, etc. En la batalla de Teruel conocerá el desastre en sus filas y perderá gran parte del prestigio logrado a lo largo de la guerra.

Volvió a la primera línea de fuego en el frente de Lérida sin ningún éxito y según Antonio Cordón, jefe de la sección de operaciones del Estado Mayor Central, dando síntomas claros de cobardía y dejación de su responsabilidad.

Al finalizar la guerra se trasladó a Orán y luego a Francia, desde donde en unión de otros dirigentes comunistas se exilió definitivamente en Moscú. Ingresó en la Academia Frunze junto a otros compañeros militares comunistas, como Líster, Modesto, Tagüeña, Cordón, etc. Fue expulsado más por su incapacidad de cursar estudios superiores que por indisciplina. Practicó el bandidaje en Moscú y el contrabando.

Tras ser detenido e internado en un campo de concentración de los Urales, consiguió huir y llegó a la frontera de Irán, país en que fue detenido y devuelto a la URSS. Vuelto a internar nuevamente en un campo de concentración cerca del Ártico, consiguió nuevamente huir. Tras muchas penalidades y tormentos se presentó en Moscú, donde al parecer fue recibido por Kalinin, presidente de la URSS y antiguo admirador suyo que le facilitó la fuga definitiva hasta Teherán.

Gracias a Julián Gorkin que acudió en su ayuda, abandonó Teherán y se instaló en París con el firme propósito de organizar una fuerza guerrillera dirigida por él para luchar contra Franco en suelo español. En realidad lo que hizo fue dar numerosas conferencias acompañado de Gorkin para denunciar el régimen estalinista.

Escribió, o según las malas lenguas le escribieron, los libros Vida y muerte en la URSS, con prólogo de Julián Gorkin (Edit. Bell, Buenos Aires, 1951), Comunista en España y antiestalinista en la URSS, transcripción de Julián Gorkin (Ed. Guarania, Méjico, 1952) y Yo escogí la esclavitud, prólogo de Mauricio Carlavilla (“Mauricio Karl”, Venezuela, Ed. Maracay).

Con la llegada de la democracia a España abandonó su exilio en Metz (Francia) y se trasladó a Madrid. Publicó algunas cartas a diferentes medios de comunicación y murió en el olvido en Madrid en 198[3].

Para completar la información que hay que tener sobre Valentín González antes de visionar los vídeos que siguen, considero imprescindible el prólogo que Federico Jiménez Losantos ha escrito a la última reedición de Yo escogí la esclavitud. José Antonio Martínez Abarca también ofrece algunos datos en otro artículo. Y en la página de la Fundación Nin está recogido el texto de Gorkin Cómo contribuir a salvar a Valentín González.

El Campesino hizo apariciones fugaces en la prensa de finales de los setenta y principios de los ochenta. Casi siempre de forma anecdótica y en la sección de Gente, como en esta noticia del País, que transcribo entera:

Valentín González, el Campesino, ha hecho unas declaraciones a la Actualidad Española desde el asilo de Mezt (Francia) donde se encuentra internado. Sobre el eurocomunismo dice: «eso es un nuevo cuento ideado por la unión soviética para cambiar de nombre, de táctica y de sistema, que sigue sometido al mismo predicamento.» (16/02/1977)

Y a continuación, las dos noticias referidas a su entierro:

Valentín González, El Campesino, será hoy enterrado en Madrid.
Valentín González, El Campesino, general del Ejército de la República durante la guerra civil, fallecido en la noche del jueves en su domicilio de Madrid, será enterrado hoy en el cementerio de Carabanchel. La comitiva fúnebre partirá de su domicilio de la calle de San Graciano, junto al Puente de Praga. Han anunciado su asistencia a la misma numerosos compañeros de armas del fallecido, que tenía 78 años de edad.Una hija de El Campesino manifestó ayer a Efe que había recibido numerosos testimonios de condolencia, especialmente de supervivientes de la división que mandó durante la guerra civil. (22/10/1983)

El Campesino, enterrado en Madrid.
Los restos mortales de Valentín González El Campesino fueron inhumados ayer en el cementerio de Carabanchel, en Madrid. La viuda, familiares y un centenar de amigos del fallecido, en su mayoría compañeros de la división que mandó durante la guerra civil, formaron la comitiva fúnebre.Tras el sepelio, sus compañeros de armas, entre los que se encontraban La Dinamitera, y Emilio Alvarez Canohas El Pinocho, entonaron el himno de su división, entre vivas al fallecido y a la “lucha proletaria”. El Campesino falleció el pasado jueves, a los 78 años, víctima de un tumor originado por una herida de guerra. (23/10/1983)

La lectura de Vida y muerte en la URSS me impresionó, evidentemente. Recordé un vídeo que había visto en internet. Al no encontrarlo, di en buscar alguna otra información y hallé este programa de televisión de 1982, un año antes de que El Campesino muriera. Se trata del programa Rasgos, muy trabajado y cuyo resultado no deja de ser esclavo de la estética y de los intereses de la época. He dividido el vídeo en cinco partes de unos diez minutos cada una (*).

Una vez leídos los artículos reseñados, juzguen ustedes mismos al personaje, la época y hasta a la entrevistadora. Estén atentos a las respuestas del Campesino, a la conmiseración de Mónica Randall, a las mentiras, las exageraciones, la inteligencia y la fuerza de un hombre cuyas heroicidades y villanías no estuvieron nunca al alcance de cualquiera.

(*) Si la entrada carga lentamente por culpa de los vídeos háganmelo saber para sustituirlos por unos enlaces que hagan de la Biblioteca algo más ligero.