Tragada por la tierra (2)

Fotografías de Carmen Cabezuelo, cortesía de Aulencia.

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Tenía 25 años cuando desapareció. Cuando la desaparecieron. Jamás se encontró el cuerpo. Hablé de ella en «Tragada por la tierra» y quienes saben -Rocatallada y Aulencia- compartieron con nosotros más información sobre Carmen Cabezuelo. Era novia de José María Alfaro y jefe de Falange en El Escorial; detenida por el alcalde del pueblo, torturada cuando simularon varias veces que le daban el paseo, trasladada luego a Madrid; engañada, encarcelada de nuevo; hizo de chacha en una checa para ganarse el favor de los comunistones que la vigilaban y pudo refugiarse en la embajada de Finlandia. La embajada fue asaltada y hay testimonios de cómo era la vida allí. Leopoldo Huidobro, por ejemplo, en Memorias de un finlandés, donde reconoce haber salvado el pellejo gracias a Melchor Rodríguez, lo que no fue obstáculo para que más tarde actuara como fiscal en el Consejo de Guerra donde pidió la pena de muerte para el anarquista. También habla del devenir cotidiano en la embajada Rafael Ortega Lisson en La hoja oficial del lunes, donde habla de Carmen.

Su padre, Francisco Cabezuelo Cardenal, contó a los de la Causa General que fue de nuevo encerrada, esta vez «en la checa de la Guindalera (Alonso Heredia, frente al nº 12 moderno, casa conocida como El Castillo, José Picón 6), donde permaneció hasta el día 3 o 5 de marzo de 1937, en que se le dijo quedaba en libertad, saliendo entonces de la checa y no habiendo vuelto a tener noticias de ella desde dicha fecha».

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2 Comentarios

  1. Miguel_1960

    Muchas gracias a Aulencia y al señor Campos por conseguir y poner estas imágenes aquí. Siendo una vida -corta - de película, aunque a algunos no les gustara la que se rodó se merecía este pequeño homenaje Carmen Csbezuelo.

  2. rocatallada

    Gran hallazgo, gran belleza, que suponíamos. Y gran búsqueda para encontrar las fotos, imagino. No es de extrañar el apasionamiento que suscitó en Segundo Serrano Poncela, compañero en aulas y colega en escritos de su novio José María Alfaro, de tan enigmático zigzaguear durante la guerra.
    También lo fue el de Carmen, pero donde Alfaro encontraba cara, ella daba con el envés.
    Rojo y Negro, la película que la recrea, es una pequeña obra maestra. Y efectivamente no gustó a algunos: a Franco y a sus censores. No se podía esperar cosa distinta.

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