Reencuentro

 

 

Un error logístico en el reposo postprandial me llevó a sufrir un insomnio muy tranquilo que aproveché para leer Reencuentro, una novela breve de Fred Uhlmann con prólogo de mi querido Koestler.

Se trata de una loa de la amistad masculina, ese tipo de relación que ha dado lugar a libros maravillosos como La luz que se apaga, de Kipling, y que conformarían un género particular incomprensible para el sexo opositor, que sin duda lo confundiría con una variante de la literatura homosexual.

Lo que no sabía es que Uhlmann continuó la historia de ambos amigos en otros dos libros, que encontré por casualidad hace pocas semanas en una librería Re-Read, y que compré de inmediato. Quiero disfrutarlos lo antes posible. También tengo pendiente otro libro de Uhlmann que compré meses atrás, de nuevo en una Re-Read, Brilla el sol en París. Es su autobiografía y habla entre otras cosas de su estancia de varios meses en España. Llegó a Tossa de Mar en 1936. «Pintaba por la mañana, pasaba la tarde en la playa y la noche en el bar de Marcus».

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No hay mucho escrito sobre los servicios secretos soviéticos en la Alemania de la inmediata posguerra, y lo poco que hay lo ofrecen esos historiadores que parecen andar doblados por el peso de los sacos donde cargan sus datos y su inmenso aparato. Bibliográfico. Es una suerte, porque me permitirá explayarme un poco con algunas figuras no muy conocidas y que Montefiore cita de pasada en su galería de degenerados.

Asustan los números del virus en Soria, pero Ágreda parece más que la aldea gala de Astérix, el Castroforte del Baralla de Torrente Ballester. Apenas aparece en las páginas de la edición local de El Mundo.

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1 Comentario

  1. Rafa Sanchez

    Tomo nota de Uhlmann, dice en Wikipedia que en Ingalterra abandonó la liga cultural germana contra el nazismo cuando vio que iba a caer en manos comunistas... Interesante.

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