Por Reinhard

En esta obra se recogen los últimos escritos de Robert Brasillach, testimonio de angustiosa espera, antes de ser fusilado en el fuerte de Montrouge, tras casi medio año de cautiverio en la prisión de Fresnes. Unos cuantos escritos, diferentes reflexiones, unas pocas cartas de despedida final a familiares y algunos poemas, literatura sin concesiones mientras se espera un veredicto que ya estaba dictado de antemano, esa justicia tan poética como francesa que tan bien dibujó Herbert Lottman en La depuración y que trajo la Liberación, ese particular ajuste de cuentas entre compatriotas que despachaba peticiones de pena capital con deliberaciones de veinte minutos y que, como en el caso del autor, hasta rechazó una petición de clemencia firmada por los más reputados intelectuales del momento, como Valery, Mauriac, Cocteau, Camus…..nada que hiciera conmover al gran triunfador de la guerra, aquel tipo del bigotito que vio la contienda desde Londres micrófono en mano y poco más. Brasillach apostó fuerte por una de las dos opciones revolucionarias que la época ofrecía y, como Drieu La Rochelle o Céline, o tantos otros de uno u otro signo, perdió, y lo hizo con dignidad, sin pretender acogerse al suicidio o al exilio. Pese a todo, y no es poco, no asoman en estos escritos muestras de odio o rencor contra aquellos que iban a dictar su sentencia de muerte, que ya la habían dictado.

Poemas como éste….

SELON JEAN

Si viennent juges et vendus
Père, je pourrai leur jurer
Que personne ne s´est perdu
De ceux qu´on m´avait confiés
J´aurai gardé de l´aventure
Ceux-là qui ont su m´écouter.
La nuit est longue, la nuit dure,
Mais j´y maintiens cette fierté.
Si longue soit-elle et si dure
En souvenir de l´agonie,
Seigneur, et de ta nuit obscure,
Sauve-moi de Gethsémani!

SEGÚN JUAN

Si vienen jueces y vendidos,
Padre, yo podría jurarles
Que ninguno se ha perdido
De los que se me habían confiado.
Yo habré prevenido contra la aventura
A los que me habrán sabido escuchar,
La noche es larga, la noche dura,
Pero yo guardo en ella este orgullo.
Por larga y por dura que ella sea,
En recuerdo de la agonía,
Señor, y de la noche oscura,
¡Sálvame de Gethsemaní!

3 de febrero de 1.945.

o reflexiones así….

Pienso que es mejor no envejecer, y ahorrarse el vientre, los dientes que se pudren, la Legión de Honor, la presidencia de los consejos de administración y la aguas minerales. Simplemente, hay que haber vivido antes.

Y como punto y final, y con la misma fecha y en una suerte de testamento, la carta en la que Brasillach agradecía a los intelectuales franceses el recurso de gracia en su favor:

Incluso si lo que he podido pensar, en circunstancias dramáticas para nuestro país les ha sorprendido, les afirmo a todos que los errores que haya podido cometer no proceden en forma alguna de una intencionalidad de perjudicar a mi patria y que nunca he dejado, bien o mal, de amarla. En todo caso, por encima de todas las divergencias y de todas las barricadas, los intelectuales franceses han realizado, desde mi punto de vista el gesto que más podía honrarme.

ROBERT BRASILLACH
Fresnes, 3 de febrero de 1.945.

…son algunas de las muestras de estos escritos.

Tres días después, y sin mayor dilación, sería fusilado, acusado de colaborar con los ocupantes, tras un proceso ridículo- las acusaciones del fiscal inducían a la risa y sumaban cuatro letras – plagado de irregularidades y en el que la justicia, como en los tiempos del ocupante, brilló por su ausencia.