Se acaba de publicar el último número de la revista Orbis Tertius, de la Fundación Sek, con los siguientes textos:

A la escucha de Israel Galván: Ecos proyectados, de Antonio José Pradel Rico
Nuevos narradores. Veintiocho pies, de Fede Durán
Casticismo y europeísmo, de Jon Juaristi

Dossier ObT. Literaturas

Gonzalo Torrente Ballester y su compromiso con la realidad, de Sergio Campos Cacho
La gastronomía en la novela policiaca. Tres comisarios se sientan a la mesa: Maigret, Montale y Montalbano, de Marina Pino
Edgar Allan Poe, creador de la novela policiaca, de Juan Ignacio Alonso
Ser o no ser: motivos de la pérdida de la literatura, de Emilio Velasco

En el artículo sobre Torrente Ballester trazo un recorrido biográfico por sus años de formación, esos años indecisos que vivió en Madrid, Oviedo y diversas ciudades gallegas, hasta el encontronazo con la guerra civil. No es la primera vez que se ha escrito sobre ello, pero los datos estaban dispersos en diferentes publicaciones no siempre fáciles de conseguir. Entre suceso y suceso de la biografía del escritor faltaba a veces el nexo que los unía, y eso es lo que he tratado de recuperar, ya sea con datos o con hipótesis. A Gonzalo Torrente Ballester se le ha juzgado muy duramente, tanto en los primeros años de la transición como en estos últimos de la desmemoria histórica. Y se le ha juzgado no tanto por su breve filiación falangista como por el hecho de que nunca cumpliera con el rito expiatorio que sí llevaron a cabo otros escritores de su generación, como Laín Entralgo o Dionisio Ridruejo. También se habla de ello en el artículo.

Algunas cosas han quedado en el tintero desde que lo escribí hasta que se ha publicado. La editorial Fragua, por ejemplo, ha editado recientemente un libro de Ana María Gómez-Elegido Centeno sobre la labor periodística de Torrente. En él se aclaran algunos puntos secundarios de mi texto, como los relacionados con los pseudónimos que Torrente empleó en diversos periódicos antes, durante y después de la guerra. Pese a su pretensión exhaustiva, no obstante, se le ha escapado algún artículo que sí señalo en el mío. También doy referencia de algunas ediciones que no aparecen en ninguna bibliografía de Torrente: una edición pirata de difícil localización, algún artículo olvidado por todos y un folleto anónimo cuya autoría corresponde a don Gonzalo. Y también hablo, por supuesto, de los diarios que éste escribió entre el 26 de diciembre de 1954 y el 7 de junio de 1964. Los tituló Mi fuero interno, parecen aclarar muchas dudas de los años oscuros y los legó a la Universidad Estatal de Nueva York en la ciudad de Albany con la condición de que no pudieran leerse hasta diez años después de su muerte. La fecha se cumplió este año y actualmente la universidad está trabajando en su edición, cosa que creo ofrecer como primicia a los lectores de la Biblioteca Fantasma y que no sabía en el momento de escribir mi texto. El artículo está ilustrado con un extraordinario retrato de Gonzalo Torrente Ballester, obra de Carlos García-Alix.