Como no soy Arcadi Espada no me di de bruces con él en un aeropuerto. Bueno, no con el mismo sino con uno de ellos. Me bastó encontrarlo, en una dedicatoria, entre los desvencijados estantes de una librería de viejo del barrio de Gracia. El libro hablaba de su historia como infiltrado en eta y él lo había tenido entre sus manos.

Había llegado donde nadie lo hizo nunca. Fue arriesgado, porque permaneció entre los asesinos a los que traicionaba, sufrió un atentado de los terroristas de la ultraderecha, fue tiroteado por unos policías y tuvo que sufrir la desidia y el españolísimo cutrerío de los suyos. Pese a todo, fue el mejor y llegó a morderle las tripas a eta. Su trabajo como topo permitió que se detuvieran a más de ciento cincuenta etarras. Algunos murieron y otros se beneficiaron de la Ley de Amnistía de 1977.

Se ha escrito mucho sobre él e incluso se hizo una película basada en su trabajo. La película no pasa de ser un entretenimiento policíaco-costumbrista y miente mucho. El Lobo daba más de sí. El periodista Xavier Vinader, que como todo en este fregado arrastra las sombras de su historia, no siempre acierta al exponerla. Demasiados diálogos exactos que no se sabe de dónde salen. Demasiados detalles superfluos. Demasiados calcetines de Garzón.

Pese a todo, trasciende algo extraordinario y fuera de lo común. La vida de alguien que es él y otro sin dejar de ser él mismo. De alguien que se jugó el pellejo por acabar con unos asesinos. De alguien que pudo haber envenenado a la cúpula de eta. De un héroe con dos cojones como dos catedrales. Salud, Lobo.

Vinader, Xavier. Operación lobo: memorias de un infiltrado en ETA.
Madrid: Temas de Hoy, 1999. 3ª ed. Firmado por Mikel Legarza Egia.