Me acuerdo

 

 

Pues mira, no me acuerdo de cuál fue el primer libro que leí de Perec, si el desternillante ¿Qué pequeño ciclomotor de manillar cromado en el fondo del patio? o Me acuerdo.

Tampoco me acuerdo de si el primer Me acuerdo que compré fue el de Perec o el de Joe Brainard.

Voy a tener una vejez muy mala.

Los Me acuerdo son libros que recopilan recuerdos que cuya escritura se inicia así: «me acuerdo». Aunque un recuerdo atraiga otro relacionado con el primero, normalmente suelen ser inconexos, y lo mismo se acuerda uno de los calcetines blancos de deporte con una raya azul y otra roja en la parte superior, que de aquella hostia que me atizó —con justicia— don Ildelfonso Azurmendi Mezquíriz. Me acuerdo de que Juaristi hablaba de las acumulaciones en Los árboles portátiles y he tenido que buscar (p. 380). Allí habla de Foucault, que en Les mots et les choses «describió muy concisamente el tipo de emoción estética que proporcionaban las aglomeraciones heterócritas de la época clásica, comunes a las galerías de curiosidades y a las enumeraciones caóticas de Rabelais».

Coleccionismo de recuerdos, coleccionismo de palabras. Tradición. Emoción estética.

Me acuerdo de ustedes.

Me acuerdo de las risas.

Me acuerdo de cuando me peinaba.

Me acuerdo de la RDA.

Me acuerdo de lo que era saludable.

Me acuerdo de tanto hijo de puta.

***

Además del de Perec y del de Brainard (que no encuentro, debe de estar oculto y visible en algún plúteo, como la carta de Poe), tengo también un Me acuerdos de Emilio Pedro Gómez que compré… ¡sí, en una Re-Read! Menos arbitrario, quizá, más poético y agrupados los recuerdos en capítulos.

***

El arroz de ayer. Ajustado a la sazón que quise imponer, equilibrado de alcamonías y con la textura perfecta.

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1 Comentario

  1. Alfaraz

    Fernando Simón, cantamañanismo nivel Chomsky

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