“En verano, ya se sabe que Madrid no existe”. Azaña escribía con nervio, pero no daba una. Al menos en ese ensayo sobre Madrid, publicado en “Plumas y palabras”. Se editó en 1930 y en él se quejaba de que en Madrid no pasaba nada desde hacía doscientos años. Al poco se instauraría la República y el entusiasmo que produjo ésta no tardó en morir. Basta echar un vistazo a las hemerotecas. A Azaña se le fue de las manos. O se la quitaron.

Como Madrid existe, también en verano, pude comprar unos cuantos libros y volver a casa con una maleta de más. He leído poco. En Madrid porque tenía que calmar la sed en los bares y porque había que ir a la sierra a ver cómo es aquello (precioso, calmante). Y sobre todo porque Madrid es una cartografía de amigos. Tengo que disculparme con ellos, porque aviso siempre a última hora y voy enloquecido de acá para allá. Quizá sea una forma de olvidarme de que los tengo lejos y de todo lo que eso significa. Tampoco he leído mucho en mi retiro castellano. Quería aburrirme. El aburrimiento es necesario, como es necesario saber hacerlo bien. ¿Para cuándo un “Manual del aburrimiento”? Mientras tanto, aquí van algunas lecturas.

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josediaz

Alejandro Sánchez Moreno. José Díaz: una vida en lucha. Almuzara, 2013.

Una investigación de tres años sobre la figura de José Díaz, secretario general del PCE entre 1932 y 1942. Un libro ingenuo que pasa de puntillas sobre sus años como terrorista en la CNT y sobre su innegable responsabilidad en las matanzas en el Madrid de la retaguardia durante la guerra civil. “Nuestro protagonista” (así es nombrado incansablemente) fue, pese a ello, un hombre encantador para las masas. Actualmente es aclamado y alabado en Andalucía hasta por miembros del PP. Cosas de la memoria histórica. En el libro no hay una sola fuente de archivos soviéticos y tampoco se explica a qué se debe tal omisión.

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hamsunKnut Hamsun. Bajo la estrella de otoño. Mundo Latino, 1928.

En mi época de menosprecio de corte y alabanza de aldea me habría exaltado esta lectura, y sin duda habría pasado por alto lo que reconoce el mismo protagonista: que su éxtasis naturalista es producto de la neurastenia. Esta palabra me trae maravillosos recuerdos de mis horas con Baroja. El padre Otaola resume el libro con exactitud: “Un rico neurasténico, cansado de la vida de ciudad se reúne con unos vagabundos, y juntos recorren el país en busca de aventuras. Ambiente al margen de la moral. Peligrosa. Para personas mayores y formadas”. Se pueden leer algunos fragmentos en Google Books. Mi encogida alma neurasténica me ha permitido disfrutar con Hamsun.

 

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rojosblancosPío Baroja. Rojos y blancos. Caro Raggio, 2013.

Este libro ya apareció en el último volumen de las memorias de Baroja editadas por Tusquets. La edición era desastrosa y, aunque ésta la mejora un poco, sigue siendo deficiente, no sólo por las erratas sino especialmente porque no está anotada. Baroja azota en estas páginas a republicanos y franquistas (más a los primeros que a los segundos). Lamento no tener a mano el libro de Gil Bera “Baroja o el miedo” para contrastar algunos pasajes, pero afortunadamente puedo releer el minucioso libro de Miguel Sánchez-Ostiz “Tiempo de tormenta (Pío Baroja, 1936-1940)”, documentadísimo y bien narrado. Y en ello estoy, a gusto.

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vecinos de enfreteGeorges Simenon. Los vecinos de enfrente. Acantilado, 2013.

Llevo un par de años encadenado a los libros que se publicaron en España y América sobre la vida en la Rusia bolchevique. Compadézcanme, porque es un auténtico suplicio. Compré esta novela de Simenon por inercia, sin saber de qué trataba, porque de él me lo leo todo. Es la historia del cónsul turco en un poblacho georgiano durante el estalinismo. La podredumbre moral lo invade todo. Una tristeza húmeda y pestilente recorre cada línea que narra las andanzas de Adil Bey en Batum. Resume muy bien el puñado de libros con el que he desgastado la vista, pero no es de las mejores novelas de Simenon. Para contrarrestar el veneno soviético me he leído del tirón dos “maigrets”, siempre infalibles: La sombra chinescaLos muertos del canal.

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cuentosgnomicosTomás Borrás. Cuentos gnómicos. Anthropos, 2013.

Éste es un gran ejemplo de libro bien editado, y eso me animó a comprar este verano más títulos de Tomás Borrás, otro de los grandes escritores españoles arrumbados por sus ideas falangistas. Aún no he leído estos cuentos gnómicos, pero sí las tres introducciones de Javier Barreiro, José Antonio Martín Otín y Miguel Pardeza. Son tan buenas que tengo miedo de que Borrás no esté a su altura. Para colmo, el libro es barato, así que, como se suele decir, no hay excusa para no comprarlo.