El Ayuntamiento de Madrid ha llevado a cabo la retirada de monumentos y placas conmemorativas acorde a lo ordenado por la Ley de la Memoria HistóricaLEY 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura. Las negritas son mías. Para cumplir con la Ley 52/2007 el Ayuntamiento encargó a dedo un informe a la Cátedra de Memoria Histórica de la Universidad Complutense, presidida por Mirta Núñez Díaz-Balart. La primera placa retirada, ubicada en la calle Arrieta, era la que en 1965 se erigió en memoria de José García Vara.

García Vara fue asesinado el 2 de abril de 1935, año y medio antes de que comenzara la guerra civil. La retirada de la placa, pues, no se ajusta de ningún modo a lo establecido por la Ley 52/2007. Esto es un hecho. Mi opinión es que este despropósito no se debe a la inoperancia de quienes se han llevado 17.999 euros (más IVA) para hacer la lista de expurgo, sino que está motivado por cuestiones ideológicas basadas en la eliminación del contrario. Por ahora, esta eliminación se circunscribe únicamente a vestigios simbólicos.

García Vara

El Financiero, 3 de abril de 1935. Fuente: BNE

 

Podría pensarse que la placa en memoria de José García Vara se ha retirado porque fue puesta durante el franquismo. Quien la sufragó fue el Centro Social «Manuel Mateo», origen del sindicato Comisiones Obreras (CCOO).

El despropósito del Ayuntamiento se entrevera con los tintes esperpénticos propios de la más rancia españolez y ofrece un nuevo espectáculo, extraordinariamente difícil de describir sin las deformaciones propias de los espejos del Callejón del Gato. Para denunciar lo que no es sino germen de un nuevo totalitarismo basta con explicar los hechos de forma nítida y fría. Así lo hace José Antonio Martín Otín, más conocido como Petón. Entrevistado en Esradio, describe con esa destreza tan característica y una erudición práctica y palpable cómo murió García Vara y quiénes fueron los que erigieron la placa en su memoria. Merece la pena escucharlo, entre otras cosas porque desvela una gran sorpresa.

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ADENDA

El 10 de abril de 1935 el Heraldo de Madrid anunciaba el saqueo de la tumba del capitán Fermín Galán. La batalla por los símbolos fue uno más de los anticipos de la guerra civil.

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