Julián Gorkin y el «mundo libre»

Una conocida parodia de Luis Martín-Santos en su novela Tiempo de silencio ridiculizaba a Ortega y Gasset retratándolo como un charlatán metafísico. Resulta inevitable recordar uno de los textos autobiográficos de Gonzalo Torrente Ballester en el que recordaba las clases del filósofo. Reconocía don Gonzalo sus padecimientos para desentrañar el significado de las conferencias de quien, por otro lado, consideró siempre el maestro que le enseñó a pensar. No obstante, Ortega hizo también alardes de llaneza y concisión en muchas de sus obras. Valga como ejemplo su diatriba contra los historiadores: «no tienen perdón de Dios. Teniendo en sus manos quizás una de las materias más apasionantes que existen, nos han hecho aburrirla hasta el extremo. Hasta los topógrafos nos han conseguido despertar más interés con los suelos y los minerales que ellos. Debería venir Clío, pasar con su carro y quemarlos a todos».

Pueden seguir leyendo más en Revista de libros.

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

1 Comentario

  1. Your excellent article has been of great value to me. I have learned a lot about this topic and appreciate the information. I am hoping to get more information from you in the near future.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *