Umbral ha sido un maestro. Aunque irregular en sus novelas logró alguna excelente. El resto, párrafos maravillosos recosidos en forma de historia intrascendente y aburrida. Con sus artículos pasa algo parecido: los hay excelsos, pero en muchos de ellos logra el efecto en crónicas repletas de injundias y falsedades. Y así no se puede ser periodista (o sea). Pese a todo, un maestro, en toda la extensión de su significado. De ahí que tenga prácticamente todos sus libros, incluidos los más suburbiales, si se me permite tan urbana expresión.

La cubierta del libro que aparece hoy dice mucho de su contenido. En 1977 iba Umbral a comprar el pan y se encontraba con la gente conocida de entonces. Así era Umbral y así eran sus artículos. Hoy puede comprarse el libro por algo más que una barra: entre doce y cuarenta y cinco euros.