Helios Gómez y el capitán Arjona

La historia era conocida, aunque no he sabido de ella hasta hoy mismo. Ursula Tjaden recogió en su libro sobre Helios Gómez dos versiones del crimen que llevó al dibujante a ser expulsado del Partido Comunista. La primera es de Francisco Moreno Gómez, que en La guerra civil en Córdoba dice que el 22 de diciembre, en El Carpio, Helios Gómez se libró de ser linchado por sus propios hombres tras haber dado muerte al capitán Arjona «en una arbitraria y desafortunada medida disciplinaria». La segunda es del dibujante y amigo de Gómez, Josep Bartolí:

«Siendo yo comisario del PSUC en el frente de Aragón me telefoneó un día Shum (dibujante del sindicato) y me pidió que fuera a Barcelona para hablar conmigo de un asunto serio. Allí me informó que Helios había matado de un tiro a un capitán del ejército y que tuvo que huir porque los comunistas le buscaban para matarle. Más tarde, delante de una taza de café, Helios nos relató brevemente lo sucedido. Aquel día vestía camisa blanca, no llevaba uniforme y su aspecto era un tanto andrajoso, estaba cariacontecido e inseguro, no diríamos que con miedo —él no conocía el miedo— pero el suceso le había afectado mucho. Parece ser que Helios le mató tras una discusión acalorada que desembocó en reyerta. Al parecer, durante algún tiempo mantuvieron cierta enemistad y distancia, uno estalinista ultradogmático y otro, Helios, que en modo alguno era dogmático y que, por temperamento, era un eterno anarquista. Por lo visto el capitán le chantajeó con algún tema político y, además, se dice que había una mujer por medio. Fue una desgracia, pero el tema le afectó de tal manera a Helios que tuvo que escapar de Madrid porque el Partido Comunista había impartido la orden de matarle donde le encontraran».

Frente rojo, 1 de julio de 1937

Hay un testimonio más, creo que aún no citado por nadie interesado en Helios Gómez. Leonor Estévez, en su libro La vida es lucha, se dice testigo del suceso, pero no queda claro si vio el asesinato o si solamente estaba en el pueblo cuando ocurrió:

Quiero hacer un inciso para contar un hecho lamentable. A pesar del heroísmo, también había equivocaciones, gente imprudente o vengativa que cometían faltas garrafales. Fui testigo de un hecho al que sólo podría calificar de loco, soberbio o sin corazón. En Pedro Abad había un camarada llamado M. Arjona; era el secretario del partido, estaba casado y tenía un hijo, y era un hombre sencillo y bondadoso. Le hicieron teniente de una compañía, y todos sus milicianos le querían y respetaban. Participó en varios combates, era valiente y mantenía a su gente unida y disciplinada. Al cabo de un mes o mes y medio se formó un comité del frente Sur […]

Pues bien, por esos días apareció en Villa del Río un hombre de unos veinticinco años, muy buen mozo, guapísimo, moreno y de grandes ojos, vistiendo un traje militar sin insignias y cubría su cabeza con un gorro estilo «Borochilov», e iba acompañado por una joven guapa y morena. Creo que era catalán. Llevaba un documento para integrarse en el comité del frente Sur. Este hombre era el conocido Helios Gómez, de profesión dibujante. Todo su aspecto era el de un gitano y sus hechos de anarquista. ¿A quién se le ocurriría mandar a este elemento allí? 

Se pasaba el día de un lado a otro con su coche y su chófer, siempre acompañado de dicha joven y de otra que llegó días más tarde. Los camaradas del comité estaban preocupados, pues era un dictador con planta de degenerado. Vivía con estas chicas y se acostaba entre ellas dos. Los miembros del comité empezaron a hacer gestiones para sacarle de allí, pero este individuo, en calidad de no sé qué, un día después de un ataque enemigo formó la compañía de Arjona, y fundándose no sabemos en qué, le pidió a éste que diese dos pasos al frente, y sacando la pistola se dirigió a la compañía y dijo: «Así matan en Rusia a los traidores.» Arjona cayó acribillado a balazos. Toda la compañía estaba indignada; querían a su jefe y no comprendían el motivo de este crimen. Hubo muchos problemas. Helios desapareció. Vinieron varios miembros del comité del frente y estaban indignados. Se habló con toda la compañía, y Ramón condenó la actitud irresponsable de Helios y resaltó el valor y honradez de Arjona. Se le enterró con todos los honores, y Ramón prometió aclarar todos los hechos. 

Parece ser que este Helios estuvo en la URSS, tal vez después del movimiento de octubre del 34. A él le llegaron los rumores de las declaraciones que hizo Ramón sobre su conducta y actitud incorrecta y hablando con algunos camaradas insinuó que tuviese Ramón cuidado con lo que hacía porque podría hacer con él lo mismo que hizo con Arjona. Los miembros del comité decidieron que un camarada acompañara a Ramón por seguridad. También decidieron que saliera para Madrid y planteara los hechos ocurridos para que tomaran medidas y se lo llevaran del frente de Córdoba. Al cabo de una semana desapareció con sus dos chicas, y según me contó Pastrana una de estas chicas le había dicho que las maltrataba y que era un tirano. Jamás volví a saber de él. 

Crónica, 18 de octubre de 1936. Helios Gómez, herido en el frente.

En un vistazo rápido en las fichas guardadas en el Centro Documental de la Memoria Histórica (DNSD-SECRETARIA,FICHERO,4,A0148767) el único M. Arjona que cuadra con el descrito por Estévez es Manuel Arjona Hernández.

Aquí dejo la información, sin nada más que añadir (pese a las dudas que presentan los hechos expuestos y las fechas en que sucedieron). La única reflexión que me viene a la cabeza es la de siempre que se indaga un poco en ciertas vidas. Creíamos que sobre Helios estaba todo dicho.

 

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4 comentarios

  1. Rafa Sánchez

    Tremenda historia. La guerra es lo peor que existe, en medio de las matanzas institucionales, se producen todo tipo de crímenes.

  2. viejecita

    A ver si esta vez consigo decir que me ha encantado, y que Gracias

  3. viejecita

    ¡ Siiiiiiii Por Fiiiin !

  4. viejecita

    Me dice que no es seguro. Pero ¿ que hay seguro en esta vida, aparte de saber que uno va a morirse aunque no le apetezca ? .