Los caminos del Señor son inencontrables. O irrefutables, o como quiera que sea. El caso es que gracias a la entrada sobre la impostura de los ultrapedantes he descubierto que en España existe una manera de enviar libros al extranjero de forma económica. Padezco lo que Torrente Ballester llamaba “complejo de fuga” y eso me ha llevado a vivir en diferentes ciudades y países desde hace más de diez años. Internet ha permitido que mi deambular no fuera tan errático como podía preverse, y además de situarme en el mundo ha alimentado fácilmente mis obsesiones, entre ellas la de la lectura: he comprado libros a través de internet prácticamente desde el primer día que crucé la frontera. Me he gastado lo que no tengo en libros y si todo lo que se llevaron los gastos de envío lo hubiese empleado en buenos vinos y en malas mujeres ahora sería un tipo respetado -bastaría serlo por mí mismo- y no un pobre diablo que carga a cuestas su verdad vencida.

Habrá que decirlo, si no alto, al menos claro: los libreros españoles no tienen ni puñetera idea de cómo administrar con eficiencia y facilidad los gastos de envío al extranjero. Correos, para ellos, es una especie de templo diabólico, burocráticamente enrevesado e inexcrutable. La diferencia con Alemania, por poner un ejemplo que conozca, es abismal. En primer lugar en Alemania primero te envían los libros y, una vez recibidos éstos, los pagas. Es cierto que eso lo permite un gran control por parte de Hacienda: es fácil denunciar al moroso. Ahora bien, el proceso de envío de los libros difiere enormemente del que se practica en España. No sólo se envuelven los libros con primor y profesionalidad, sino que también el envío resulta insultantemente barato (incluso hay librerías que no cobran gastos de envío, pero son las menos). Pensé que, en el caso español, se debía a las elevadas tarifas de Correos. Poco a poco me di cuenta de que no era así. Todo depende del peso del paquete y de la forma de envío. Para muchos libreros esto supone tal quebradero de cabeza que optan por cobrar unos gastos abusivos para los envíos al extranjero. En numerosas ocasiones he sido objeto de este tipo de estafa. En algunos envíos me han llegado a cobrar casi veinte euros por algo que realmente costó menos de ocho. Sale más barato comprar libros en Argentina que en España.

Como he dicho al principio, los caminos del Señor son insustanciales, y gracias al interés que me suscitó la polémica sobre la composición del Quijote me he hecho con algunos libros que tratan del tema. Otro día hablaré de Subito, el excelente servicio de préstamo bibliotecario alemán. Gracias a él he podido consultar cómodamente El texto del “Quijote”, de Francisco Rico. No es momento ahora de comentarlo: me duele ya la mano de repartir hostias. Encadenando una búsqueda con otra di con El libro español del Renacimiento: la “vida” del libro en las fuentes documentales contemporáneas, de Manuel J. Pedraza. Está recién editado y tiré del argumento de autoridad para mercarlo. Pedraza es uno de los mayores expertos en libro antiguo que tenemos en España. Y no sólo eso: también sabe transmitir sus conocimientos ordenadamente y con mucha claridad. Todo lo que le falta al otro, vamos. Tampoco es ahora el momento de hablar de este libro. Sí de cómo ha llegado a mis manos.

Lo encontré primero en Casa del Libro. Se trata de una librería con un fondo extraordinario, pero con un servicio de compra nefasto y un trato al cliente repugnante. El libro costaba 13,52 euros y los gastos de envío 16,72 si se hacía por mensajería (tiempo de transporte, tres o cuatro días) y 18,77 euros si se hacía por correo certificado (con tiempo de transporte de entre 15 y 30 días). Cualquier persona considerará una indecencia ofrecer el libro a ese precio. Iba a tirar la toalla, sabedor de que en cualquier sitio el gasto sería semejante, pero finalmente se me ocurrió mirar en la propia editorial. Y he aquí la sorpresa. El precio del libro era el mismo, evidentemente, pero me ofrecían diversas modalidades de gastos de envío:

Enviado por Courier el precio era de 11,65 euros.
Enviado como paquete postal por superficie, 18,50.
Enviado como paquete postal prioritario, 27,50.

Ahora bien, enviado por Remail (Press Cargo), el precio era de 6,65 euros. No miré cuánto tiempo tardaría en llegar. Elegí, lógicamente, esa opción. El libro ha tardado nueve días en llegar. Desconozco qué modalidad de envío es esa de Remail. Sólo constato que es efectiva y barata. Los precios para envíos a España, por supuesto, son ridículos.

Días aproximados de entrega de Arco/Libros

Hago un llamamiento a la Humanidad en general y a los libreros españoles en particular: piensen en sus bolsillos. Si los de sus clientes salen beneficiados es posible que vendan más y ustedes ganen más dinero. Se trata solamente de pensar en los servicios que ofrecen y en hacerlo de forma que éstos sean útiles y baratos. Hagan un esfuerzo. Por el bien de la cultura planetaria de la civilización y de los cerebros personales de los habitantes de esta galaxia llamada España.