Amor Nuño y Paracuellos
por El Rufián Melancólico

La polémica salta con la aparición en 2004 del libro de Jorge M. Reverte La batalla de Madrid, publicado en la colección Contrastes de la editorial Crítica. Es en sus páginas donde aparece la primera acusación de la implicación directa del entonces secretario de la Federación Local de la CNT madrileña, Amor Nuño, y por tanto de la CNT, en la matanza de Paracuellos.

Amor Nuño

La prueba documental , el acta de una reunión del Comité Nacional de la CNT, que avala acusación tan grave es descubierta por el autor en los archivos de CNT microfilmados y conservados en la Fundación Anselmo Lorenzo de Madrid. Aunque llama la atención y resulta extraño que no se enseñe la fotocopia del documento en libro tan bien ilustrado y ni siquiera se aporte el numero del código del microfilm, dada la importancia del descubrimiento.

Tan solo se nos avanza que es el acta de una reunión del Comité Nacional de la CNT celebrada el 8 de noviembre. Allí, el representante de la F.L (se infiere que es Amor Nuño, aunque no se le nombra en el acta) informa del acuerdo adoptado el día anterior por la Federación Local y la JSU para proceder con los presos acusados de fascistas que nutren las prisiones madrileñas. El acuerdo implica dividirlos en tres grupos. El primero, el de los considerados “fascistas y elementos peligrosos” serán ejecutados inmediatamente. El segundo será trasladado a la cárcel de Chinchilla y el tercero, los que no presenta ningún peligro, serán puestos en libertad para ganar prestigio humanitario frente a las embajadas que no han dejado de denunciar la brutal represión de retaguardia que asola Madrid desde el inicio de la guerra.

Nos fiaríamos de lo que nos cuenta Jorge M. Reverte si pusiera el papel sobre la mesa y demostrara que lo que él dice que dice el documento es lo mismo. Pero no lo ha hecho y lo que es peor, la FAL, que en un principio negó la existencia del acta -ahora dice que si, que existe- tampoco la enseña o publica en sus medios como el periódico CNT.

Hablamos pues de un papel que ni Reverte ni la FAL-CNT quieren enseñarnos. Los paladines de la memoria parecen temer a la luz y los taquígrafos. ¿Por qué?

Santiago Carrillo (Fuente: Archivo Rojo)

La polémica no ha dejado de alentar desde entonces y quedan para el recuerdo de la misma el artículo de Patxo Unzueta en el País del 27 de octubre de 2005 y la respuesta mendaz de Carrillo al día siguiente en las páginas del mismo periódico. Hablará también el historiador Javier Cervera, buen conocedor del asunto, que pondrá muchos reparos a la tesis de Reverte, cosa que por cierto no hará Anthony Beevor en su particular “batalla de Madrid”.

Recientemente la polémica ha rebrotado con mucha fuerza. Jorge M.Reverte , que ve como su revelación no merece el crédito académico que el cree merece, ha publicado otros dos nuevos artículos, insistiendo con más fuerza aún en la responsabilidad de Amor Nuño. El primero: «Paracuellos 7 de noviembre de 1936» apareció en el periódico El País del 5 de noviembre de 2006. Pocas novedades aporta de lo anteriormente dicho y una vez más nos escatima el acta en su integridad. Su segundo artículo: «Sobre la inocencia», ha aparecido muy recientemente en el mismo periódico y una vez más vuelve a la carga sobre la responsabilidad de Amor Nuño y la CNT y lamenta la aureola de inocencia que sin embargo arrastran sobre su responsabilidad en la matanza.

Matanza que, para mayor ceremonia de la confusión, el historiador Antonio Elorza en su articulo «Codovilla en Paracuellos», atribuye a la decisión de Vittorio Codovila, el “camarada Medina”, representante máximo entonces de la KOMINTERN en España. Defiende tal aserto sobre la base de los documentos recientemente investigados en los archivos de Moscú que prueban que era él quien realmente detentaba la máxima autoridad en el PCE. Nada nuevo, por otro lado, y sobra decir que tampoco esta vez se aporta la menor prueba documental que relacione a Codovilla con Paracuellos.

Melchor Rodríguez

Frente a tal avalancha aparecen por vez primera artículos de representantes “oficiosos” del movimiento libertario y también de periodistas bien informados de los sucesos de Paracuellos, que niegan la acusación que se le hace a Amor Nuño y a la CNT y declaran su absoluta inocencia en tal hecho. En algunos textos, como los de Rafa Cid, se apela a la memoria del anarquista Melchor Rodríguez, que desempeñará la Dirección General de Prisiones por delegación de su titular, Carnero, que desaparecerá de Madrid junto a García Oliver tras marchar el gobierno a Valencia, y que dio muestras sobradas de su valor al enfrentarse a cuerpo limpio a los milicianos del Campesino cuando pretendían asaltar la cárcel de Alcalá de Henares y matar a los presos. Apela también Rafa Cid, muy imprudentemente en mi opinión, a la humanidad del entonces ministro de Justicia Juan García Oliver, que había nombrado a Melchor en el cargo.

El artículo más significativo y extenso en esta defensa de la inocencia de Amor Nuño y CNT y la inconsistencia de las acusaciones de Reverte, lo firma el periodista Jesús Salgado y va a ser profusamente difundido en las “redes libertarias” de Internet. No faltará tampoco la voz de un viejo militante cenetista de aquellos días, Gregorio Gallego, que antes de morir y en una larga entrevista publicada en Solidaridad Obrera desvinculará rotundamente a la CNT de Paracuellos y afirmará sin pudor que lo que la CNT quería “era salvar vidas”.

Arrojar luz sobre esta polémica, intentar situar sin argumentos torticeros la responsabilidad de los cenetistas y la de los comunistas en la matanza, proponer nuevos nombres de un lado y de otro y sacar a flote documentos importantes del AHN nuca citados hasta ahora en el debate es la tarea que nos proponemos abordar en estas nuevas entregas de la Biblioteca Fantasma.