Las cartas a su amigo Vidal son algo más que el desahogo emocional de alguien que abandona una ciudad querida, Varsovia, presa entonces de la locura y la degeneración propia del final de una guerra. Unen en sus páginas el carácter franco de la correspondencia a un amigo y la estructura ordenada del informe remitido a un superior. Mientras Cassio le cuenta a Vidal las escenas de descomposición moral de quienes esperan aterrados la llegada de los rusos, el Encargado de los Intereses de España en Varsovia informa al embajador de España en Berlín de las consecuencias políticas del caos. Ambas cosas las hace con orden y mesura: el drama, sin drama, aunque con emoción. Y lo más importante: reconocía en ellas haber salvado la vida de varias [personas].

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Fuente: http://audiovis.nac.gov.pl/obraz/48144/841b5528031446af3a5c01fbc5c6a962/