¡Antifascistizad, antifascistas!

Ser antifascista es la mar de bonito. Se gana en autoestima y reconocimiento social. Sólo un fascista se quejará de nuestro antifascismo, acentuando así su abyecta naturaleza. El problema es que ser antifascista es tan bueno que todo el mundo asume tal condición, por lo que se produce un fenómeno curioso, y es que ese «anti» necesita un sujeto contra el que situarse, de tal manera que ante la aparente escasez de fascistas se tira de lo que uno tenga a mano. El resultado es que todo el mundo es, también, fascista. Yo, por ejemplo, soy un fascista de manual, no tanto por demócrata como por algo común a cualquier demócrata: ser anticomunista y antinacionalista. Comunistas, nacionalistas y allegados no dudarán ni un segundo de mi esencia totalitaria.

Vivo junto al memorial del Muro de Berlín. Cada día lo cruzo, y reconozco que a veces no soy consciente de ello. El Muro es una de las lecciones más fundamentales de lo que es el comunismo: el liberticidio y su defensa mediante un uso tan magistral como descarado de la propaganda. Cómo poder olvidar a Ernst Mundt, entre tantos otros. Suelo bajar por la Strelitzer Strasse, dejo a mi derecha el edificio desde el que partía el Túnel 57 y un poco más adelante dejo a mi derecha la casa donde vivió Gustav Elfert, peluquero sin partido que murió asesinado por los nazis en la prisión de Plötzensee en enero de 1945. Alguien le pone de forma habitual, bajo la placa que le conmemora, una vela o unas flores.

Elfert fue antifascista, como antifascista lo fue también Mundt. Cada uno a su manera. Uno luchó contra los nazis y otro quiso escapar de los comunistas. Durante algunos años el fascismo ha sido algo residual en Europa, y desde hace un tiempo lo vemos resurgir, porque el germen siempre vivió latente. En España tenemos dos ejemplos muy claros de ese fascismo esencial: el terrorismo etarra y el nacionalismo. Por un lado, la imposición del terror para conseguir, mediante la violencia y la coacción, la creación de un estado comunista en el País Vasco y Navarra; por otro, la exaltación xenófoba de la diferencia. Resumiendo: violencia y xenofobia.

Hay quienes aplaudimos la labor de quienes quieren honrar la memoria de los asesinados por el fascismo. Desenterrar a los muertos, ponerles nombre y contar su historia se nos antoja fundamental. Es un compromiso inherente a la verdad y a la realidad. Yo creo que todos los antifascistas españoles estamos de acuerdo en esto. De ahí que sea sorprendente que en el momento idóneo para evitar que las víctimas más recientes del fascismo sean olvidadas, muchos antifascistas no hagan nada por evitarlo. Hay más de trescientos crímenes de eta cuya autoría se desconoce, y mientras tanto se está iniciando un proceso de legitimación ante nuestras propias narices. Mientras tanto, miles de antifascistas desconocen lo que ocurre y apoyan a antifascistas que a su vez apoyan a los fascistas legitimadores de la violencia y el totalitarismo terrorista de eta. Antifascistizad, antifascistas. Comenzad por informaros de lo que ha ocurrido en el País Vasco para que comprendáis la abyección del proceso que se está llevando a cabo.

El otro fascismo germinal que comentaba antes es el nacionalismo. Fundamenta su sinrazón en el odio a quienes consideran extranjero. Y ese odio se conforma en la realidad con el ataque a la libertad y el desprecio a la igualdad. Al igual que en el caso de la violencia etarra, miles de antifascistas han optado por no estudiar este germen fascista en España mientras no dudan en marcar su antifascismo meando en todas las esquinas del país: con los amigotes, al novio y a la novia, en Facebook o en Twitter. En definitiva, tal ignorancia es la que les impide cuestionarse por qué hay antifascistas que apoyan, protegen o justifican estos dos casos de flagrante fascismo. Todavía me cuesta entender por qué hay antifascistas que no antifascistizan, siendo el deber de todo antifascista antifascistizar. Así que os animo a ello, antifascistas sin antifaz: ¡antifascistizad!

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3 Comentarios

  1. Metalero

    Absolutamente brillante. Ser antifascista, anticomunista y antinacionalista no es simplemente democrático, sino racional y humano. Quien no lo sea tiene un problema mental y una ignorancia supina. Bravo por el artículo.

  2. Alfaraz

    Bien !

    https://www.google.es/imgres?imgurl=http://65.media.tumblr.com/f62dac3e10954f0f3b97e87367cf457a/tumblr_ogp9dk3Pg91r2qr2so1_1280.jpg&imgrefurl=http://www.tumbex.com/tumblr/mrthisbody?tag=nude&h=1280&w=1024&tbnid=h4tSzT8fjCVnfM&tbnh=251&tbnw=201&usg=__jrFVPRsBHOOuufVug6ssiUQaRcQ=&hl=es&docid=y31GOUca94A83M

  3. Blas

    He aquí la crónica de un reciente germen fascista, escrita por un lector de Eugenio Xammar y su " Crónicas desde Berlín", testimonio de aquel lejano germinar fascista.
    http://www.rondasomontano.com/revista/110963/

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