La amante española de Mijail Koltsov

Entre 1979 y 1981, entre Elena Aub y Enriqueta Tuñón hicieron tres entrevistas a Julia Rodríguez Mata para el Proyecto de Historia Oral del exilio español en México.

Julia tenía entonces unos setenta años y residía en Madrid, adonde había regresado en 1976.  Trabajaba como secretaria y Elena Aub la describe como una persona dinámica y con inquietudes culturales. Señala que fue prolija en el contar pero discreta sobre sus opiniones políticas y sobre su vida privada, «de la que apenas señaló problemas personales». ¿Los conocía Elena Aub?

Julia contó cosas interesantes: la vida de una estudiante en una República que abría caminos a las mujeres, su colaboración en La Barraca (y los problemas que tuvieron cuando actuaron en Soria, ay, ni más ni menos que en San Juan de Duero), los decorados de Ontañón y de Ponce de León, las obras que representaban y la manera que tenía García Lorca de dirigir a los actores.

También habló de la guerra y de su exilio en la U.R.S.S., pero calló lo primordial.

Su vida fue la de tantas muchachas que se formaron al socaire de la Institución Libre de Enseñanza y que terminaron en Rusia primero y más tarde en el exilio mexicano. Confundieron libertad y comunismo y sus vidas siguieron el cauce marcado por unas imposiciones históricas impiadosas.

Aunque habló de las dificultades sufridas en el paraíso soviético, de su inadaptación y de lo poco que congenió con los rusos, no dijo que se le murieron un hijo y un amante. El hijo, de su marido Ernesto Navarro, congelado durante la evacuación de Moscú, en 1941; el amante era Mijail Koltsov.

Hay tres fuentes que coinciden en  señalar que Julia Rodríguez Mata tuvo una relación con Koltsov:

  1. El historiador Andrey V. Elpátievsky recuperó en los archivos soviéticos un informe de 25 de enero de 1939, «Informe sobre ciertos empleados españoles que requieren comprobación especial», donde se dice: «Julia Rodríguez Mata. Estuvo estrechamente relacionada con un actual enemigo del pueblo arrestado. No muestra sus estados de ánimo». En su listado de españoles en la U.R.S.S., señala que ese enemigo del pueblo era Koltsov.
  2. Ángel Palerm Vich, entrevistado también para el Proyecto de Historia Oral, no recordaba el nombre de Koltsov, pero lo describió así: «Julita había estado casada con un ruso, que era este gran periodista, reportero, estrella de los periodistas soviéticos […] Que estuvo en España cuando la guerra. Yo me acordaré del nombre de él, quizá en un momento. Ahora, él fue uno de los que al regresar a la Unión Soviética de España, lo liquidaron. Y esta chica, Julita, quedó en el aire; además, no solamente en el aire, sino en una situación terrible, como la esposa de un traidor, porque así lo reputaron; […] Después lo han rehabilitado, pero mientras esperaba la rehabilitación, ella estuvo refugiada, de hecho, en la Embajada Española Republicana […] pero cuando la cerraron, la Embajada Española, y eso, pues… Y entonces, en ese tiempo, fue cuando conoció a Ernesto Navarro y se casaron, ¿no?» Palerm lo supo por Enrique Castro Delgado, responsable de la emigración española en la Komintern. Sabía estos detalles por su trabajo, pero en este caso además contaría con su mujer, Esperanza Abascal, que trabajó como profesora en una escuela de niños españoles junto a Julia Rodríguez Mata.
  3. José Ramil Checa. Comunista valenciano, nacido en 1914. Refugiado en la U.R.S.S., a la que llegó en el Sibir, el mismo barco que Castro. Captado por la N.K.V.D., viajó a Barcelona para montar una emisora desde la que transmitir información a los servicios secretos rusos. En una de sus andanzas por la frontera francesa, fue apresado por la policía española, para la que redactó un extenso informe sobre la situación de los españoles en Rusia y el funcionamiento de la Tcheka. En este informe cita a Julia Rodríguez Mata:

    Fragmento del informe de José Ramil Checa. Colección SCC.

De acuerdo con el profesor Ángel L. Encinas del Moral, a quien choca que Elpátievski afirme el matrimonio de Julia con Koltsov, recuerda que el periodista estuvo casado tres veces: «La primera, con la actriz Vera Yúrenieva, la segunda, con Yelena Plýnova, y la tercera, con Yelizaveta Rajmánova (Koltsova). Además, vivió sin contraer matrimonio hasta su arresto con la periodista alemana Maria Osten porque Rajmánova no le concedió el divorcio».

El informe que cita Elpátievski no habla de matrimonio entre Julia y Koltsov; tampoco lo hace José Ramil. Conviene reconstruir la historia.

Tenemos que situarnos primero en la España de 1977. Es enero, y Julia Rodríguez Mata está recién llegada. Tiene unos sesenta y ocho años y acude al Registro Civil de Madrid con una intención muy concreta: necesitaba inscribir en el registro español su matrimonio con Ernesto Navarro, que tuvo lugar en 1941 en Moscú. La situación es compleja desde el punto de vista burocrático, pero los funcionarios la acometen y hacen llamar a Ernesto Navarro. También ha de presentarse en el registro, a sus casi ochenta años.

Navarro había sido piloto durante la guerra, era ingeniero aeronáutico y fue otro de los emigrados españoles en Rusia. No le gustó aquello y logró salir del país relativamente pronto. El 2 de abril de 1946 partió el buque Vilnius desde Libau junto a Julia y a su hijo Gonzalo, entonces de un año de edad (en realidad, había nacido en 1944). Además, iban acompañados por Francisca Navarro Márquez —hermana de Ernesto—, un niño de cuatro años llamado Emilio Navarro Márquez, y una sobrina de Julia, Lydia Rodríguez Hahn, de catorce años entonces, que en México sería con los años una reconocida química. Todos ellos iban avalados por el padre de Ernesto, el catedrático Martín Navarro Flores, residente ya en México. Además, les acompañaron en el viaje otros españoles: Bonifacia Cuenca Morales, Aurora Morales Cubillos, Rosa López Areces y Mercedes Rodríguez Fernández. Atracaron en Nueva York el día 23.

Listado de pasajeros del buque Vilnius

En México, Ernesto Navarro publicó un libro de artículos y textos de conferencias, En tono menor, de temas sobre todo políticos y desde un punto de vista socialista. En 1970 publicaría en España, en la editorial Alianza, su Historia de la navegación aérea.

Pero sigamos en 1977 en el Registro Civil de Madrid. Julia y Ernesto llevan años separados. Se casaron en Moscú estando Julia soltera. Cuenta Ernesto algo que cuadra perfectamente con el testimonio de Ángel Palerm (matrimonio consumado con Koltsov aparte): «Que en circunstancias difíciles de guerra, y encontrándose en Moscú, contrajo matrimonio civil, prácticamente sin formalidad de ninguna clase, con la única idea de ayudar a la otra contrayente, compatriota y amiga, que se encontraba en serias dificultades personales; que por cuanto antecede y demás datos que recoge, estima que el aludido matrimonio debe considerarse como inexistente, ya que no tuvieron una clara intención ninguno de los dos de llevarlo a efecto, sino sólo facilitar la salida de Rusia de la contrayente». Más adelante, y siguiendo los impepinables conductos burocráticos, especificó Navarro más cosas:

«El año 1941, el suscrito y doña Julia Rodríguez Mata, se encontraban refugiados en Moscú, en situación dramática, no sólo por su condición de refugiados, sino por las proximidades a dicha ciudad del ejército alemán en guerra con Rusia. No era, sin embargo, igual la situación de ambos puesto que, mientras al suscrito le era factible, como quería, salir en cualquier momento de Rusia, a ella se lo impedían las Autoridades locales. En tales circunstancias y con el común propósito de trasladarse a Méjico el suscrito accedió a la pretensión de ella de que contrajeran un matrimonio de pura apariencia, para que le permitieran salir del territorio ruso como esposa del suscrito. Así, y con aquella exclusiva finalidad, sin propósito, pues, de contraer verdadero matrimonio, se celebró una curiosa ceremonia en Moscú que el suscrito no sabe —aunque duda— que se realizase de acuerdo con la Ley local, pero que desde luego, y con certeza, estaba en abierta contradicción con la ley española, como después veremos. Lo que sí se obtuvo con la ceremonia fue la autorización para que ella pudiese abandonar Rusia con el suscrito, dirigiéndose ambos a Méjico, donde fijaron su residencia. Algún tiempo después de residir en Méjico, cesó radicalmente la vida en común por circunstancias que no son del caso especificar, pero que, en un matrimonio válido, hubieran fundamentado sobradamente la separación legal por causas imputables a ella. Y desde que cesó la vida en común hasta la fecha, el suscrito no ha tenido más noticia de ella que la que le ha suministrado el actual intento de inscribir aquella apariencia de matrimonio».

Del testimonio de Navarro no surgen sino misterios y sospechas. Casados en 1941, resulta muy difícil que se les muriera un hijo durante las evacuaciones, que tuvieron lugar a partir de junio. Hay combinaciones, claro está: que casaran pronto y tuvieran el hijo inmediatamente o que el hijo fuera anterior al matrimonio. También, por qué no, que el hijo fuera de Koltsov. Palerm lo cuenta así: «Castro me contaba que cuando los evacuaron a ellos, los metieron dentro de vagones de carga sin calefacción, ni, ni, ni comida, ni siquiera manera de calentar agua o de hacer té, y fueron así durante varios días, en el invierno, porque acuérdate que la evacuación fue en el invierno […] A ellos se les murió el hijo, un hijo, durante el viaje, lo llevaron muerto congelado ¿no? Digo, son historias de esas que solo ocurren en Rusia, ¿no? De, que le recuerdan las novelas de Dostoievski, o ahora las de ese hombre, de Solzhenitsin ¿no?»

Julia había llegado a Rusia en mayo de 1937 acompañando a decenas de «niños de Rusia» que terminarían desperdigados por varias escuelas del contraintuitivo paraíso soviético. No era miembro del P.C.E. Koltsov también abandonó España en mayo, llamado a consultas por Stalin y con el fin de ser condecorado. Koltsov Maria Osten, su amante en España, se habían distanciado en 1936. ¿Cuándo conoció el periodista a la maestra Julia? Osten salió de España en noviembre con un niño español que había adoptado la pareja. A finales de ese año Maria se había enamorado de un alemán y había partido hacia Moscú. Koltsov regresó a España tras su reunión con Stalin y volvió de nuevo a Rusia en septiembre.  Fue recibido a bombo y platillo en la estación de Bielorrusia, como cuenta Ángel Luis Encinas (véase el prólogo a La primavera española, del periodista soviético).

¿Qué pasó en esos meses de 1937 entre Koltsov y Julia Rodríguez Mata? Es imposible averiguarlo de no aparecer un testimonio o un documento nuevos. Sí se sabe que se encontraron de nuevo Koltsov y Osten. Parece que se arreglaron, como suele decirse. Koltsov fue detenido en diciembre de 1938. Fue torturado en la Lubianka y confesó lo inconfesable. Oscuridad a mediodía. El 1 de febrero de 1940 fue sentenciado y un día después, fusilado. Maria Osten fue detenida el 25 de junio de 1941 y fusilada el 16 de septiembre de 1942 en Saratov, una de las zonas donde más colonias infantiles españolas había refugiadas.

Julia Rodríguez Mata sobrevivió, pero no para contarlo. Su vida forma parte de ese fermento intrahistórico sin el cual es imposible entender la historia del exilio español en Rusia, tejido con los hilos de la muerte, el hambre, el frío y la desesperación.

 

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2 Comentarios

  1. Rafa Sánchez

    Muy interesante, gracias Sergio.

  2. Sergio Campos

    Gracias a ti, Rafa.

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