Manipulaciones
Guerra civil / 15/06/2017

Uno de los mitos sobre la Guerra civil dice que una vez muerto Franco, y durante muchos años, no se hablaba de la guerra debido a las imposiciones silenciadoras de la Transición. Es una falsedad fácilmente demostrable. Aunque los datos no son precisos -hay repeticiones, son deslavazados y faltan artículos en periódicos y revistas-, sí pueden servir como orientación: el catálogo de la BNE recoge 1098 documentos sobre la guerra publicados entre 1976 y 1996. Una media de 52 anuales. Otro de los mitos dice que los franquistas tuvieron la oportunidad de honrar a sus muertos y de propagar su discurso sobre la contienda. «Ahora», dicen los mitológicos, es el momento de honrar a los «nuestros» y ofrecer «nuestro» discurso. A esta imposición se le llama «memoria histórica». Es una imposición porque trueca un discurso por otro, en lugar de crear un relato fundamentado en la verdad, y porque supone el acallamiento de cualquier estudio, recuerdo o historia que hable de quienes lucharon en el bando franquista o que critique los errores y los crímenes cometidos por el bando republicano. Las herramientas de orden propagandístico utilizadas para la imposición de la «memoria histórica» son de lo más heteróclito, y algunas de las más conocidas…

La ley del odio

El Ayuntamiento de Madrid ha llevado a cabo la retirada de monumentos y placas conmemorativas acorde a lo ordenado por la Ley de la Memoria Histórica, LEY 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura. Las negritas son mías. Para cumplir con la Ley 52/2007 el Ayuntamiento encargó a dedo un informe a la Cátedra de Memoria Histórica de la Universidad Complutense, presidida por Mirta Núñez Díaz-Balart. La primera placa retirada, ubicada en la calle Arrieta, era la que en 1965 se erigió en memoria de José García Vara. García Vara fue asesinado el 2 de abril de 1935, año y medio antes de que comenzara la guerra civil. La retirada de la placa, pues, no se ajusta de ningún modo a lo establecido por la Ley 52/2007. Esto es un hecho. Mi opinión es que este despropósito no se debe a la inoperancia de quienes se han llevado 17.999 euros (más IVA) para hacer la lista de expurgo, sino que está motivado por cuestiones ideológicas basadas en la eliminación del contrario. Por ahora, esta eliminación se circunscribe únicamente a vestigios simbólicos….