Pretermitir, esa moda

20/03/2017

La pretermisión ha sido desde siempre una de las herramientas más eficaces de la propaganda. Lo que no se nombra, no existe; lo que se ha eliminado de una foto, nunca existió. La propaganda no solo es acumulativa -consignas, lemas, imágenes- sino también ocultadora. La casualidad ha querido que en pocas semanas haya leído varios textos pretermisores. Me ocuparé más adelante de la introducción que Juan Antonio Ríos Carratalá agregó a su edición de Tiros al blanco, de José Luis Salado, donde no se menciona en ningún momento, ni siquiera como hipótesis o señalándolo como rumor, que el periodista fue miembro de la NKVD. También me ocuparé de otro texto del mismo Ríos Carratalá, en su introducción al libro De cárcel en cárcel, de  Diego San José, donde parece escandalizarse del hecho de que el periodista fuera encarcelado tras la guerra civil por unos irrelevantes artículos donde defendía la España republicana, mientras hace mención a otros artículos, no localizados por los represores, de mayor dureza. Pues bien, no hay ni una sola referencia bibliográfica a esos textos de Diego San José, y habrá que localizarlas en un artículo suyo anterior sin que sepamos por qué no han sido incluidas en la edición de Renacimiento. Finalmente, me ocuparé de otra introducción, la que escribieron Álvaro López Fernández y Emilio Peral Vega para Checas de Madrid, de Tomás Borrás, donde hay curiosos comentarios acerca de lo que pensaba Borrás de la matanza de Badajoz y de otros sucesos acaecidos durante la guerra.

Hoy le toca a una curiosa pretermisión, sencilla de desvelar. La ha llevado a cabo Rafael Narbona en Revista de libros, en un artículo sobre José Antonio Primo de Rivera, a cuenta de una biografía que ha escrito Joan Maria Thomàs. El artículo me ha incomodado por su innecesaria beligerancia, ya que cualquier observación seria sobre Primo de Rivera debería atender a un hecho fundamental: desde la creación de la Falange en 1933 hasta la muerte de su fundador, en 1936, pasaron tres años. Y en esos tres años Primo de Rivera varió y modificó algunas de sus ideas. No hay un pensamiento joseantoniano monolítico, sino una evolución que al parecer muchos quieren latebrosa.

En cualquier caso, me hubiera dado una tremenda pereza matizar sobre el error radical de Narbona, de no haber sido por una pretermisión monumental. Dice Narbona:

«El autoritarismo de José Antonio no surge con la creación de la Falange, sino que ya se manifestaba en 1930. Cuando el 13 de marzo le entrevista el Heraldo de Madrid, declara sin rubor: «De política ya hablaremos cuando pasen unos años. Esas cosas son como las bofetadas: no se anuncian, se dan. Ya tendremos ocasión cuando yo sea dictador de España». Estas palabras –apunta Joan Maria Thomàs− han sido sistemáticamente ignoradas por sus biógrafos y hagiógrafos. No se trató de un desliz, sino de un alarde de mesianismo que justificaba la insurrección violenta contra el poder político. José Antonio solía airear los argumentos de Rudolf Stammler, jurista, profesor de filosofía del Derecho y militante nazi, para defender la legitimidad de los gobiernos instituidos por conquistas, revoluciones o golpes de Estado».

«Ya tendremos ocasión cuando yo sea dictador de España». No soy un experto en José Antonio Primo de Rivera y mis lecturas de sus artículos o de textos sobre su vida han sido superficiales, pero me parecía imposible que Primo de Rivera se hubiera expresado con la ridícula soberbia que presupone esa frase. Así que me he ido al Heraldo de Madrid a comprobarlo, que al fin y al cabo está a tiro de tecla en la Hemeroteca Digital de la BNE. Aquí está el texto:

Sobran las glosas.

9 comentarios

  • Eduardo Barón 21/03/2017en10:23

    Que gran detective literario eres, Sergio, un abrazo, Eduardo

  • Alfaraz 21/03/2017en19:29

    Sobran, efectivamente. La pretermisión monumental de esa aclaración no son más que una micra de la mucho más escandalosa que pretende olvidar a José Antonio.

  • Beatriz 22/03/2017en0:40

    Esa entrevista de César González Ruano a José Antonio en el Heraldo de Madrid figura en las Obras Completas de José Antonio editadas por Plataforma 2003 (Páginas 106 a 109) Y además la entrevista figura entera ya que El Heraldo de Madrid censuró y mutiló lo que le dio la gana y omitió cerca de una pagina de entrevista.

    http://www.plataforma2003.org
    http://www.facebook.com/plataforma2003

  • Rafael Ibáñez Hernández 22/03/2017en9:54

    “Pretermitir”, hermosa palabra…
    En ocasiones, las pequeñas manipulaciones (como en este caso eliminar una interpolación aclarativa del periodista para informar al lector del verdadero sentido de las palabras del entrevistado) hacen muy evidente cuán rastrero es quien las comete. Pero son muy peligrosas, tanto como una gota de agua en una sucesión de gotas sobre una roca, que la acaban horadando.
    Por cierto, que a Thomàs le abría costado menos trabajo consultar las palabras de José Antonio en las obras completas de Plataforma 2003, en lugar de ir “mendigando” las citas en las ediciones anteriores, parciales y mutiladas.

  • Sergio Campos 22/03/2017en15:08

    Gracias por los comentarios. Eduardo, qué bueno verte por aquí. Alfaraz, lo mismo digo. El otro día vi que un comentario tuyo se había quedado en el limbo (por culpa de un link muy largo) y ya está en su sitio.

    No tengo esas obras completas, aunque me interesan e imagino que algún día caerán. ¿Alguien podría pasarme la entrevista completa? Gracias.

  • chema pascual 24/03/2017en3:01

    Ruano habla de esa entrevista en sus Memorias. Dice que la interviú íntegra está en su libro “El momento político”.

    Tras el atentado que sufrió en 1934, Ruano volvió a entrevistarle: 1 y 2.

    Un abrazo.

  • Sergio Campos 24/03/2017en10:27

    Mil gracias, Chema. Siempre al quite.

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