Furia y diversión contra los franceses

La primera edición de Contra los franceses apareció en marzo de 1980 y fue publicada de forma anónima, conforme a la tradición secular de los libelos. Concebidos con intenciones vejatorias y difamatorias, el autor había de guardarse las espaldas de quienes recibían su burla o su ira, y, en cualquier caso, de su venganza, de ahí que normalmente ocultaran su nombre a la vista del público. Los libelos pueden entenderse como «literatura de acción» debido a su capacidad de movilizar a las masas en el caso de los libelos políticos, o a predisponerlas intelectualmente en contra de un movimiento, un régimen o alguien en concreto. Quizá sea la característica definitoria de este tipo de panfletos la exageración y la deformación, envoltorios que, por otro lado, guardan una crítica seria y tenaz. Estos recursos suelen ser los propios de la sátira, y de esta forma es como están escritos muchos de ellos, aprovechando el humor como una herramienta más de la injuria, acaso la más peligrosa de ellas. Contra los franceses fue recibido con cierta conmoción y mucho interés en ciertos círculos intelectuales españoles. Manuel Hidalgo recuerda que «fue devorado con regocijo y no poca estupefacción»; Félix de Azúa, que «los aficionados se lo…

Intérprete de almas
Revista de libros / 29/05/2017

[Publicado en Revista de libros] V. S. Pritchett El temperamento español Barcelona, Gatopardo, 2015 Trad. de Ramón de España 240 pp. 19,95 € Victor Sawdon Pritchett se instaló en España en 1924 enviado por el periódico The Christian Science Monitor. Era un periodista joven −había nacido en diciembre de 1900 en Ipswich, en el condado inglés de Suffolk− y lo suficientemente audaz como para recorrer a pie, en la primavera de 1927, la ruta entre Badajoz y Vigo. Sus impresiones de aquella España inmersa en plena dictadura de Primo de Rivera quedaron fijadas en el libro Marching Spain, aún no traducido al español. Cumplía Pritchett con una tradición decimonónica arraigada entre sus compatriotas: la del viaje a una España que parecía permanecer inmutable desde el Siglo de Oro y que Richard Ford, viajero impenitente y especialísimo observador de nuestro país, había definido como «el más romántico y característico de Europa». Romántico y característico terminó asimismo por ser el mismo personaje del viajero inglés, incrustado ya en nuestro propio imaginario de la época como puedan estarlo la flamenca, el mesonero, la echadora de cartas, el rústico o el bandolero bueno. Durante su estancia en España, Pritchett no sólo se dedicó a…

Divagaciones sobre el páramo
Revista de libros / 14/09/2016

(Publicado en Revista de libros). Azorín hecho un beatnik, Valle-Inclán como un punk, Ciro Bayo y Extremoduro, Joaquín Luqui y el carlismo. Danzando en torno, Sender, Buñuel, Dieste, Bécquer, Machado, Unamuno, Delibes, Cervantes y su Maritornes, Francisco Casavella y Javier Pérez Andújar. Como banda sonora, los disparos de escopeta que se escuchan desde Puerto Hurraco. Escenario: la España vacía, el páramo, las leguas y más leguas desiertas, la llanura inacabable; un territorio deshabitado único en Europa, y que en algunos puntos supera en desamparo a las tierras altas de Escocia o a Laponia. Estas vendrían a ser las mimbres con las que Sergio del Molino ha tejido su libro La España vacía, acotada a una parte de la España rural que se extiende más allá de la Meseta y a la que ha puesto unos límites tan arbitrarios como firmes. Sergio del Molino nació en Madrid en 1979. Se prodiga en su blog y en sus cuentas de Facebook y Twitter, ha publicado varias novelas y durante diez años trabajó como reportero. En este ensayo se propone hacer un viaje literario por una España prácticamente deshabitada, un territorio que ocupa casi la mitad del país y que, sin embargo, no…

Hombres made in Spain

(Publicado originalmente en Revista de libros). Julius Ruiz Paracuellos, una verdad incómoda Barcelona, Espasa, 2015 Trad. de Albino Santos 472 pp. 19,90 € Con el genérico nombre de «Paracuellos» se hace referencia a las matanzas de presos, en torno a unos dos mil quinientos, que las autoridades republicanas llevaron a cabo en las afueras de Madrid en el otoño e invierno de 1936. Hasta ahora, el libro más apasionante, completo y detallado sobre el tema es el de Jesús F. Salgado, Amor Nuño y la CNT. Aunque no sea un libro específicamente dedicado a las masacres, el hecho de que un novelista implicara en ellas al anarquista Amor Nuño llevó a Salgado a hacer un análisis científicamente riguroso de «cómo» fueron llevadas a cabo para dilucidar «quiénes» fueron los responsables. Por su parte, este último libro del historiador británico Julius Ruiz hace algunas aportaciones de interés –fundamentales desde el punto de vista narrativo–, pero su enfoque sigue estando viciado por una polémica muy concreta: la que tiene como objetivo señalar a los ideadores de las matanzas, es decir, si Paracuellos fue pensado por los soviéticos o por los españoles. La falacia de la «autoría intelectual» Se sabe, y hay consenso…

Buscando la esperanza
Revista de libros / 16/11/2015

Francisco García Olmedo Buscando a Antonio Ferres Madrid, Gadir, 2015 232 pp. 17,50 € La noche en que Francisco Umbral llegó al Café Gijón, el panorama literario español aparecía ante sus ojos un tanto sombrío: «heredero todavía de la mitología noventayochista, metido aún en la batalla perdida del realismo social o socialista, triste siempre de imposibilidad franquista, herido por la censura y la pobreza». Que la del realismo social era una batalla perdida lo demuestra el hecho de que, en todas sus novelas más representativas, el protagonista –siempre colectivo– asistía impávido a su derrota y a la sumisión impuesta por la clase dominante. Las vidas de estos escritores realistas, sociales y críticos, parecieron seguir el camino de los protagonistas de sus novelas, y sus vidas apenas merecen unas líneas en los tomos de historia de la literatura que explican los años del franquismo. Se antojaban como curiosos petroglifos, quizás interesantes si alguien los llegara a descubrir y pretendiera descifrarlos. Se los llegó a llamar «la generación de la berza», parece que por el escritor y director César Santos Fontenla, una forma infamante de describir a unos novelistas que, dotados con mayor o menor talento, fueron críticos con una dictadura criminal…