8 de octubre
ÇhøpSuëy , Nacionalismo / 10/10/2017

Nací el 29 de mayo de 1976 en Soria. Seis meses después, en noviembre, mis padres cargaron un camión con las cuatro cosas que habían reunido tras su boda, en agosto del 75, y se marcharon conmigo a Badalona. Mi padre tenía veinticinco años y aún no se había sacado el carné de conducir; mi madre, veintitrés, y no se lo sacó nunca. Mi padre comenzó a trabajar en un matadero y mi madre se dedicó a limpiar casas. Alguna vez la acompañé. Yo comencé a ir a la guardería Los Ositos; más tarde, cuando nos mudamos de barrio, fui a la guardería Los Pitufos, la misma a la que irían mis hermanos pequeños, ambos nacidos en Cataluña, pero cuando ya se llamaba Els Barrufets. Recuerdo mis primeras clases de catalán en preescolar y cómo me llamó la atención que «calle» se dijera «carrer». Cuando llegué a Cataluña era demasiado pequeño para darme cuenta de ciertas cosas. Franco había muerto hacía muy poco, hubo una amnistía y se hizo una transición política extraordinariamente compleja, y hubo un golpe de Estado en 1981. Los años pasaron y Barcelona era para mí un lugar lejano mientras estudié en el colegio y en…

¡Antifascistizad, antifascistas!
Nacionalismo , Terrorismo / 22/06/2016

Ser antifascista es la mar de bonito. Se gana en autoestima y reconocimiento social. Sólo un fascista se quejará de nuestro antifascismo, acentuando así su abyecta naturaleza. El problema es que ser antifascista es tan bueno que todo el mundo asume tal condición, por lo que se produce un fenómeno curioso, y es que ese «anti» necesita un sujeto contra el que situarse, de tal manera que ante la aparente escasez de fascistas se tira de lo que uno tenga a mano. El resultado es que todo el mundo es, también, fascista. Yo, por ejemplo, soy un fascista de manual, no tanto por demócrata como por algo común a cualquier demócrata: ser anticomunista y antinacionalista. Comunistas, nacionalistas y allegados no dudarán ni un segundo de mi esencia totalitaria. Vivo junto al memorial del Muro de Berlín. Cada día lo cruzo, y reconozco que a veces no soy consciente de ello. El Muro es una de las lecciones más fundamentales de lo que es el comunismo: el liberticidio y su defensa mediante un uso tan magistral como descarado de la propaganda. Cómo poder olvidar a Ernst Mundt, entre tantos otros. Suelo bajar por la Strelitzer Strasse, dejo a mi derecha el…