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Manifiesto del Congreso por la Libertad de la Cultura
Arthur Koestler / 19/01/2018

Durante la primavera y el verano de 1932, Kostler vivió en una zona suburbial de Berlín, el llamado Rote Block, el Bloque Rojo. Se trataba de una colonia de artistas levantada al sur del barrio de Wilmersdorf, tocando la frontera del barrio de Steglitz. Fue erigida en 1927 por dos asociaciones de escritores y trabajadores de las artes escénicas con el fin de dar cobijo a sus miembros más necesitados. Si nos situamos en el centro de la colonia, en el parque infantil donde un pequeño monumento honra a los artistas y escritores que vivieron allí y fueron perseguidos por los nazis, un breve paseo de quince minutos nos dejará a las puertas del Titania Palast, un edificio que hoy alberga un centro comercial y unos cines, pero que fue sede en 1950 del Congreso por la Libertad de la Cultura. Dieciocho años después de su residencia en el Rote Block, Koestler regresaba a Berlín como excomunista. Había dejado atrás el mundo de las células clandestinas, su trabajo en París con ese monstruo de la propaganda que fue Willi Münzenberg, su viaje a la URSS, sus publicaciones sobre sexualidad, la delación al partido de una mujer a la que amaba, su estancia en…

Y el rebelde quemó sus naves: semblanza de Arthur Koestler
Arthur Koestler / 06/01/2016

(Publicado en FronteraD) Lo que distingue al rebelde crónicamente indignado del revolucionario consciente es que el primero es capaz de cambiar de causa y el segundo, no. El rebelde dirige su indignación de pronto contra esta injusticia, de pronto contra aquella; el revolucionario es un hombre que odia con método, que ha reunido toda su capacidad de odio en un solo objeto. El rebelde siempre tiene algún rasgo quijotesco; el revolucionario es un burócrata de la utopía. El rebelde es entusiasta; el revolucionario, fanático. Robespierre, Marx, Lenin eran revolucionarios; Danton, Bakunin, Trotski eran rebeldes. Generalmente, son los revolucionarios los que modifican el curso material de la historia, pero algunos rebeldes dejan en él una huella más sutil y, sin embargo, más duradera. Arthur Koestler. Memorias.   * Todos los textos citados pertenecen a las Memorias de Arthur Koestler (Lumen, 2011, traducciones de J. R. Wilcock y Alberto Luis Bixio).   El primero, Koestler. Al leer el libro de Tony Judt Sobre el olvidado siglo XX, el primer ejemplo de la responsabilidad del intelectual que muestra es el de Arthur Koestler. Quizá convenga ser algo tosco al presentarlo, por si la aspereza consigue resaltar lo primordial graicas al contraste: Koestler fue un…