Buscar y rebuscar entre papeles viejos sobre la Guerra Civil le otorga a uno privilegios inigualables en relación con la verdad de los hechos. Cuando uno indaga en profundidad sobre los protagonistas de aquellos años, con dedicación comparable a la obsesión, desde un punto de vista casi intrahistórico, los nombres –los hombres– dejan de ser una simple notación en el índice onomástico de los libros de Historia: ya no son elementos deshumanizados que puedan servir de piezas intercambiables en función de intereses políticos o académicos. Se miran con lupa las fotografías, se escanean y se amplían, se estudian hasta las sombras para saber a qué hora pudieron ser tomadas, se insiste en los archivos, se comprueban los posibles errores de clasificación, se apega uno a los nombres que surgen aquí y allá y se tira de múltiples hilos, se va por los caminos que parecen seguros y se regresa de los que no llevaban a ninguna parte, se gasta el tiempo y se gasta el dinero, se contrastan las informaciones obtenidas, se cruzan documentos de dudoso origen para exprimir al máximo todo atisbo de verdad.

Amor Nun-o

 

Amor Nuño. Imagen para la cubierta del libro de Jesús F. Salgado, por Carlos García-Alix.